La Bestia Política

Joaquín Cisneros expone traición de Beatriz Paredes y Álvarez Lima que le hizo perder gubernatura de Tlaxcala

Mariana LOVERA/ Edgar GARCIA/ En sus memorias «Vivir y Servir, presentadas este jueves 8 de enero del 2026, y como testiga la actual gobernadora morenista  Lorena Cuéllar, Joaquín Cisneros Fernández abre uno de los capítulos más polémicos de la historia política del estado: acusa directamente a Beatriz Paredes Rangel y a José Antonio Álvarez Lima de haberlo traicionado para impedir que llegara a la gubernatura de Tlaxcala en 1998, la cual el otrora poderoso PRI,  perdió a manos del perredista Alfonso Sánchez Anaya.

El relato, contenido en el capítulo titulado El alfil determinante, describe cómo ambos personajes habrían operado como piezas clave dentro de una estrategia nacional impulsada desde la Presidencia de la República, encabezada entonces por Ernesto Zedillo, con el objetivo de sacar al PRI del poder en Tlaxcala.

Cisneros utiliza la metáfora del ajedrez para explicar el papel de Paredes y Álvarez Lima: “alfiles” movidos desde un tablero mayor, no protagonistas visibles, pero sí decisivos en la jugada que terminó fracturando al priismo tlaxcalteca. Según su versión, la traición no fue personal, sino estrictamente política.

El político recuerda que ganó con amplio margen la elección interna del PRI en 1998. Sin embargo, asegura que desde ese momento comenzó una operación silenciosa para despojarlo del triunfo. Señala que se manipularon conteos, se alteraron resultados y se inyectaron votos para favorecer a Alfonso Sánchez Anaya, quien finalmente alcanzó la gubernatura bajo las siglas del PRD.

Cisneros afirma que Beatriz Paredes, con amplio conocimiento del poder y las finanzas estatales, fue determinante para que Sánchez Anaya abandonara el PRI y encabezara una alianza opositora. Por su parte, Álvarez Lima habría impulsado reformas bajo el discurso de la “democracia abierta”, aunque —según Cisneros— respondían más a una estrategia presidencial que a una convicción democrática.

Uno de los pasajes más duros de las memorias refiere la noche del conteo electoral en el Hotel Posada San Francisco. Cisneros asegura que el sistema “se cayó” cuando llevaba ventaja y que, al amanecer, los números habían cambiado drásticamente a favor de Sánchez Anaya. “Todo lo corrompieron”, escribe.

El desenlace, según Cisneros, fue claro: Álvarez Lima fue designado embajador en Portugal y Beatriz Paredes consolidó su posición como dirigente nacional del PRI. Tlaxcala, mientras tanto, vivió lo que el autor describe como una “reconfiguración del poder disfrazada de alternancia”.

Las memorias de Joaquín Cisneros no solo reabren viejas heridas dentro del priismo tlaxcalteca, sino que colocan nuevamente en el centro del debate el papel de las figuras nacionales en la recomposición política del estado. Para el autor, Tlaxcala no vivió una transición democrática genuina, sino una operación política diseñada desde la sombra, donde los alfiles decidieron el destino de un gobierno.

Vivir y servir es el testimonio autobiográfico de Joaquín Cisneros Fernández, en el que reconstruye su vida familiar, su formación ética y su trayectoria como servidor público en Tlaxcala y en el ámbito nacional. La obra combina memoria personal, crónica histórica y análisis político, con especial énfasis en los valores del servicio público, la lealtad, la honestidad y las consecuencias de la traición en la vida política.

El libro adquiere especial relevancia por las revelaciones que hace sobre el proceso político que le impidió llegar a la gubernatura de Tlaxcala, señalando una operación de poder diseñada desde el ámbito federal y ejecutada por actores políticos locales y nacionales.

La obra inicia con una reconstrucción profunda de la figura paterna, Joaquín Cisneros Molina, exgobernador de Tlaxcala, presentado como el principal ejemplo moral y político del autor. Se destacan la austeridad, la vocación de servicio y el rechazo al uso patrimonial del poder.

Cisneros narra su paso por distintos cargos: delegado, funcionario federal, presidente municipal y secretario de Estado, enfatizando obras públicas, desarrollo urbano, impulso turístico y cercanía con la ciudadanía.

A lo largo del texto se reflexiona sobre el ejercicio del poder, diferenciando entre quienes lo utilizan para servir y quienes lo emplean para satisfacer ambiciones personales.

El núcleo político del libro se concentra en su candidatura al gobierno de Tlaxcala. Cisneros sostiene que, pese a ganar la contienda interna, fue víctima de una operación política que derivó en el despojo de su triunfo electoral.

En capítulos clave, particularmente El despojo y El alfil determinante, el autor afirma que actores políticos de alto nivel operaron como “alfiles” dentro de una estrategia nacional para debilitar al PRI y provocar una alternancia controlada en Tlaxcala.

Lejos de un relato revanchista, el libro plantea una reflexión sobre la derrota, la traición y el aprendizaje que deja el ejercicio del poder sin principios.

Los capítulos finales abordan la vida personal del autor: familia, amistades, pasiones, aficiones, pérdidas y resiliencia, mostrando al político más allá del cargo.