La política tlaxcalteca siempre ha sido un terreno de colmillos largos y memoria histórica. Hoy, la sucesión de 2027 se perfila como un tablero donde los viejos operadores vuelven a mover piezas y los nuevos actores buscan consolidarse.
Los jugadores principales. José Antonio Álvarez Lima: conoce el poder y cómo usarlo. Lorena Cuéllar: tiene el poder y tambien sabe cómo usarlo.
Álvarez Lima sabía en 1992 que no era el gallo de la entonces gobernadora priista Beatriz Paredes Rangel. Gracias a su amistad con Carlos Salinas de Gortari logró que fuera removida del cargo y enviada a una embajada.
Hoy, décadas después, se mueve como el principal operador de la senadora Ana Lilia Rivera para que sea elegida candidata de Morena a la gubernatura. Enfrente tiene a una mandataria local que no simpatiza con Rivera y, por el contrario, apoya con todo al alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Nadie duda de la sagacidad del veterano político, cercano al círculo de Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En su visita más reciente a Tlaxcala, Sheinbaum le dedicó diez minutos a solas; se presume que el tema fue la sucesión de 2027 y la campaña del delfín lorenista, visible ya en bardas y espectaculares.
Lo cierto es que será difícil repetir la jugada de 1992: mandar a Lorena Cuéllar a una embajada o quitarla del cargo para abrir paso a la carta de Álvarez Lima. Las condiciones son otras.
Lo que juega a favor de Rivera es que, pese a todo, se mantiene en las encuestas. Pero su talón de Aquiles es la propia gobernadora: la mejor coordinadora de campaña y, al mismo tiempo, su peor rival.
En cuatro años agudizó su mala relación con el lorenismo y sus deslices verbales —como llamar “estúpidos” a quienes la critican— le han costado reputación. Por ello, su equipo optó por retirarla de entrevistas para evitar más tropiezos.
Mientras tanto, el equipo de Sánchez García parece que navega con bandera abierta. Niegan que las bardas y espectaculares sean suyos, los partidos callan y el árbitro electoral investiga con lentitud, mientras Tlaxcala se inunda de propaganda.
Pese al desgaste de Cuéllar Cisneros que araña el 50% de aprobación en encuestas internas. Sabe cómo se usa el poder, y en Tlaxcala lo tiene y mueve estructuras.
La gran pregunta es: ¿le alcanzará a Lorena Cuéllar o a José Antonio Álvarez Lima para colocar a sus cartas, o podría surgir un tercero?
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LA CAMINERA….Tlaxcala: las piezas ya se mueven rumbo a 2027…En Apizaco, un grupo de “beatricistas” se reunió con Óscar Flores Jiménez, perfil que suena dentro de Morena para la gubernatura.
El encuentro manejado según con liderazgos de municipios, encabezado por César Carvajal González, cercano a Beatriz Paredes Rangel, deja ver algo más que un desayuno político: refleja puentes entre estructuras tradicionales y las nuevas cartas del partido guinda.
Con Paredes también cercana al alcalde Alfonso Sánchez García, respaldado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros el tablero se vuelve más complejo.
Aún no hay campaña, pero sí señales claras: la batalla por 2027 ya se juega en el terreno de las alianzas y Flores Jiménez comenzó a mover sus cartas.
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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS...Cinco años no se improvisan; se construyen. Este 25 de febrero, La Bestia Política Tlaxcala cumple cinco años de ejercer una comunicación incómoda, crítica y sin concesiones. Lo que comenzó como una apuesta intensa y disruptiva se convirtió en una comunidad que debate, analiza y cuestiona el discurso fácil.
Durante este tiempo, las columnas marcaron agenda, las entrevistas encendieron conversaciones y el trabajo en territorio demostró que la comunicación también es poder cuando se ejerce con carácter.
La Bestia no nació para agradar, sino para decir lo que muchos piensan y pocos publican.
No hay quinto malo.
Hay quinto con más fuerza.
Y lo que viene… apenas comienza.
