Mariana LOVERA//El tema del nepotismo volvió a colocarse en el centro de la discusión pública en Tlaxcala durante una emisión del programa Caballo de Troya, donde el ex diputado local del PT, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, y el vocero estatal, Antonio Martínez Velázquez, protagonizaron un intercambio directo sobre los límites entre legalidad, ética y percepción ciudadana en el ejercicio del poder.
En la mesa, junto con Edgar García Gallegos, Mariana Lovera y la periodista Lupita Morga, se abordó un tema que ha generado polémica en las últimas semanas: la presencia de familiares en cargos públicos y si esta práctica debe analizarse únicamente desde la óptica jurídica o también desde una dimensión ética.
La discusión tomó fuerza cuando se cuestionó a Covarrubias sobre la participación de integrantes de su familia en la vida política. “A veces lo legal no siempre es ético”, se planteó, al señalar que, aunque ciertas candidaturas o nombramientos puedan ajustarse a la norma, la concentración del poder en un mismo núcleo familiar genera dudas sobre la congruencia y el mensaje hacia la ciudadanía.
Miguel Ángel Covarrubias respondió: “Claro que es ético. El trabajo es completamente ético y lo que nosotros hemos hecho es trabajar”. El ex legislador sostuvo que su familia ha competido en igualdad de condiciones, bajo las reglas establecidas por la autoridad electoral, y recordó que sus candidaturas fueron impugnadas y validadas por los tribunales. “Nosotros competimos con las mismas reglas, no con reglas de ventaja”, afirmó.
Asimismo, rechazó que su caso pueda considerarse nepotismo y defendió que el respaldo obtenido en las urnas legitima su trayectoria política. Durante el intercambio, Covarrubias aseguró que el concepto de “nepotismo electoral” es reciente y que responde a nuevas interpretaciones del escenario político.
Por su parte, Antonio Martínez Velázquez matizó la discusión con una reflexión: “Puede ser ético, pero no es estético, no se ve bien”, para explicar que, más allá de la legalidad, existe una dimensión simbólica y de percepción pública.
El vocero estatal señaló que el debate surge de un reclamo social creciente. Desde su perspectiva, cuando dentro de un partido las posiciones relevantes se concentran en determinados apellidos, se limita la posibilidad de crecimiento político para otros militantes.
El contexto del programa incluyó un señalamiento previo de Martínez Velázquez hacia la familia Covarrubias de Texoloc, como ejemplo de prácticas que la nueva reforma electoral busca erradicar. Las críticas aluden a la presencia de la madre y el hermano de Miguel Ángel Covarrubias en espacios públicos, lo que ha sido interpretado por algunos actores políticos como concentración de poder familiar.
La discusión también se trasladó al ámbito del Ejecutivo estatal. Se cuestionó si en el gobierno de Tlaxcala existen prácticas similares, al mencionar la participación honorífica de las hijas de la gobernadora en el DIF y en Bienestar.
Martínez Velázquez respondió que se trata de cargos honoríficos que no perciben salario y que las decisiones administrativas recaen en las titulares formales de cada dependencia. Reconoció, sin embargo, que este tipo de prácticas han sido una costumbre política en el estado y consideró que “sería muy sano” mantener a la familia alejada de funciones públicas.
El programa cerró dejando abierta la reflexión: ¿hasta dónde llega la línea entre legalidad, ética y responsabilidad pública? En un contexto donde la ciudadanía exige mayor transparencia y coherencia en el discurso político, el tema del nepotismo se mantiene como uno de los puntos más sensibles en la agenda pública de Tlaxcala.
