- La senadora priista denuncia que el gobierno estatal “borró” el delito de los registros oficiales.
- Con tono crítico, sostuvo que la actual administración ha optado por negar el problema en lugar de enfrentarlo.
Desde la tribuna del Senado de la República, la senadora del PRI por Tlaxcala, Anabell Ávalos Zempoalteca, lanzó un fuerte señalamiento contra el gobierno estatal al acusar una “simulación” en el manejo de cifras sobre trata de personas, un delito que calificó como una de las tragedias más dolorosas en la entidad.
Ávalos Zempoalteca contrastó cifras oficiales para evidenciar lo que considera una manipulación estadística, refirió que mientras en el gobierno anterior se registraban alrededor de 50 casos, en la actual administración apenas se reportaron dos —uno en 2021 y otro en 2022— y desde 2023 no existe un solo registro.
La legisladora priista cuestionó la veracidad de los datos y la narrativa gubernamental; en ese sentido, aludió a declaraciones de la gobernadora de Tlaxcala en 2025, quien aseguró que no se había presentado “ni un solo caso” de trata.
Para Ávalos, esta postura refleja una estrategia de negación institucional que, lejos de resolver el problema, lo oculta. “Gobernar desde la negación es inadmisible”, advirtió, al tiempo que señaló que invisibilizar el delito no elimina su existencia.
En su intervención, la senadora subrayó la contradicción entre el comportamiento del delito a nivel nacional y la supuesta erradicación en Tlaxcala; por ello, consideró “ilógico” que mientras la trata de personas muestra una tendencia al alza en el país, en la entidad prácticamente desaparezca de los registros.
Más allá de las cifras, Anabell Ávalos elevó el tono al acusar que la omisión gubernamental no es un error, sino una decisión política que favorece la impunidad. Incluso, afirmó que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación actúa como “cómplice por negligencia”, al no reconocer ni atender la explotación sexual que afecta principalmente a mujeres y niñas.
Finalmente, la senadora tlaxcalteca exigió al gobierno estatal abandonar la simulación y asumir con firmeza el combate a la trata de personas, al reiterar que la negación del problema solo perpetúa la violencia y la desprotección de los sectores más vulnerables.
