Mientras que a nivel nacional las cosas están que arden para Morena, en el estado de Tlaxcala las cosas también se mueven con muchísima incertidumbre, tanto en el partido más grande de la cuarta transformación, como en los partidos aliados: PT y Verde. Someramente dicho, el PT ha manifestado que se sumará sin pensarlo a la coalición con Morena y que la candidatura de Morena será la propia. Habrá que ver si esa declaración no está supeditada a las negociaciones nacionales, donde el PT está interesado en encabezar en al menos dos estados, siendo Baja California, Zacatecas y Tlaxcala, donde tiene intereses en perfiles para encabezar las candidaturas, así como condiciones de competitividad, de acuerdo con lo dicho por la coordinadora del PT en el Senado, Geovanna Bañuelos. Y me permitiría agregar al estado de Baja California Sur, bajo los siguientes argumentos:
En al menos dos de esa cuarteta de entidades federativas condicionaría su permanencia en la coalición. Por ejemplo, en Baja California y con lo mal que le está yendo a varios gobernadores de Morena, el PT podría impulsar al diputado federal Armando Reyes Ledesma, cercano al exgobernador Jaime Bonilla, dirigente estatal del PT y acérrimo enemigo de la gobernadora Marina del Pilar Ávila.
Mientras que en Baja Sur, nada más y nada menos, Christian Agúndez Gómez, el alcalde de Los Cabos, municipio más importante en ese estado, en el que habita el 44% de la población y que concentra entre el 45 y 50% del PIB del estado, quien además ve limitada su posibilidad de encabezar a Morena, dado que la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga, ganó por este partido; siendo además La Paz el segundo municipio más importante con 37% de la población y alrededor del 40% del PIB estatal (todos datos de INEGI), siendo esta entidad, de entre las cuatro en comento, la más competitiva del Partido del Trabajo.
En cuanto a Zacatecas se refiere, la senadora petista Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre busca aprovechar que los Monreal están alejándose de la gubernatura, salvo que logren colocar a la senadora Verónica Díaz Robles, quien, al ser exesposa de Luis Enrique Monreal, hermano de Saúl, David y Ricardo, puede mantener esta posición en la dinastía Monreal en ese estado, ya que la hoy senadora Díaz ha sido siempre colaboradora cercana del actual gobernador zacatecano, además de ser su excuñada. Si bien el diputado federal y exalcalde capitalino Ulises Mejía Haro encabeza las preferencias internas, la selección de género y la necesidad de mantener la coalición de la 4T podrían inclinar la balanza en ese estado.
Mientras que en Tlaxcala, entidad de las tres señaladas por la senadora Bañuelos, es el estado más competitivo para el PT con el 15% de los votos distritales vs. el 23% de los votos obtenidos por Morena, siendo el mejor resultado distrital en 2024 en las tres entidades federativas.Þ
Es por ello que los argumentos del PT tlaxcalteca son fuertes, por lo que justificarían plantar condiciones firmes a Morena a fin de afrontar el proceso en 2027. Por todo ello, habrá que tomarse con reserva las declaraciones del dueño del PT en Tlaxcala, el potosino Silvano Garay, que pondrá la vara alta para garantizar que él y sus dos hijos regiomontanos se mantengan en el poder público vía cargos de elección en los comicios de 2027.
Por su parte, la dinámica nacional del Partido Verde ha llenado de incertidumbre su desarrollo en Tlaxcala. La posibilidad de jugar seriamente con candidatos propios en San Luis Potosí con la senadora Ruth González, también esposa del actual gobernador; el senador Eugenio “Gino” Segura en Quintana Roo; el diputado federal Manuel Cota, hijo del exgobernador Leonel Cota en Baja California Sur; así como Héctor Santana, alcalde de Bahía de Banderas y delfín del gobernador Miguel Ángel Navarro en Nayarit, más aquellos perfiles no postulados por Morena en las demás entidades del país,
Esto ha orillado al líder local del Partido Verde en Tlaxcala a jugar póker electoral, apostando por el bluff como su mejor estrategia y utilizando su mejor y única carta para tal juego, ya que en palabras de su eterno e ineficiente líder “moral”, Jaime Piñón Valdivia, el PV pondrá sus condiciones para sumarse o no a la coalición. Si Morena se inclina por postular a la senadora Rivera Rivera, el Verde tlaxcalteca se sumará a la coalición. Pero si el candidato es el delfín de la gobernadora, Alfonso Sánchez, alcalde capitalino y tocayo del señor que pintó bardas en todo el estado de Tlaxcala, en ese caso el PV no acompañará a Morena y se llevará toda su fuerza electoral, la cual asciende a poderos 6.87% de la votación distrital en 2024. Esto, claro, considerando el convenio de candidatura común con el que Morena Tlaxcala regaló el 10% de la votación total obtenida en conjunto de las otras cuatro fuerzas signantes; sin embargo, fuera de esta alianza electoral, los votos que obtuvo el Verde por sí solo son del orden del 2.86%.
Sabedor o ignorante de estos resultados, el líder del Verde basó su poderosa amenaza en lo mal que el gobierno del estado los ha tratado. Vale la pena recordar que al inicio del gobierno lorenista, al Verde le pagaron su adhesión de 2021 con la Comisión Estatal de Agua Potable, misma que abandonó ocho meses después sin explicación alguna. No obstante, y a pesar de los lamentos de Jaime Piñón, la realidad es que el Partido Verde ha sido bien recompensado en cuanto a distritos se refiere: dos diputados de mayoría en la elección de 2021, de la mano de la coalición ganadora, mismos comicios en que los paupérrimos resultados distritales del Verde Ecologista no alcanzaron una curul por la vía plurinominal, la cual casualmente era para Piñón. Mientras que en 2024, el Verde Ecologista, agenció dos diputados de mayoría relativa más la diputación plurinominal, la cual pudo ser posible gracias al convenio de candidatura común ya señalado, es decir, cinco curules en dos legislaturas. A pesar de ello, Piñón Valdivia ha señalado al gobierno estatal y a Lorena Cuellar, de no cumplir acuerdos, justificando así su decisión de no respaldar al proyecto de continuidad del lorenismo en el estado. Y para ello ha anunciado que el partido del tucán tiene una gran carta al gobierno del estado en la persona del dos veces alcalde huamantleco, Salvador Santos, y asegura que su partido es una potencia electoral en el estado.
Soporta su bluff en la fuerza electoral municipal del Verde, nada despreciable cuando se habla de 70 mil votos obtenidos, es decir, el 10% de la votación total, lo que le valió el tercer lugar estatal en cuanto a municipios se refiere. Situación que a simple vista soporta el envalentonado comentario de don Jaime. Sin embargo, a Santos Cedillo, que aspira a ser diputado federal, tales números no lo han de ilusionar en demasía, porque esa votación es el peor espejismo que un aspirante a gobernador pudiera tomar como piso. Aun siendo un perfil electoral tan alto como lo es el edil huamantleco, el Partido Verde obtuvo el 37% de esa votación solo en dos municipios: Huamantla y San Pablo del Monte, dos de los 15 municipios más grandes del estado, electoralmente hablando, número dos y número tres.
Pero la realidad es que este partido no obtuvo una gran votación en los 13 grandes restantes, siendo Chiautempan el quinto municipio en población electoral, donde obtuvo mejor votación con 4,200 votos, menos de la mitad con los que Morena ganó ese municipio. Ni qué decir de Tlaxcala y Apizaco, donde el Verde no llegó a 2,000 sufragios para sus candidaturas municipales. Mientras que, por separado, en Calpulalpan, Zacatelco, Tlaxco y Tetla, el Verde no llegó ni al millar de votos, sumando en conjunto los cuatro municipios 1,702 sufragios a su causa.
Esa es la realidad de ese partido, a pesar del bluff que su eterno y chilango líder pretende poner en la mesa. Más que preocupado debería estar Salvador Santos Cedillo de que el Verde se salga de la coalición federal o de que Morena no lo acepte en la misma. Y es que construir una candidatura estatal o distrital con esos números es misión por demás complicada y postergaría por tres años el proyecto de este personaje, quien, dicho sea de paso, se encuentra en su mejor momento político, electoralmente hablando, no para ganar una gubernatura, pero sí para contender en un distrito local o su tercera y última reelección, sin depender de Morena, Solo con su esquipo, tal y como lo ha hecho en dos ocasiones anteriores.
Para concluir este verdoso apartado, es claro que Salvador Santos es un político exitoso, estratégico y con dominio sobre su territorio, que, en la coalición con morena, sin problema podría resultar victorioso en el distrito federal uno. Pero el competir solo por el partido verde, el distrito federal o peor aun el gobierno del estado, solo seria un sacrificio innecesario, en beneficio de un instituto político, que en toda su historia, no ha representado los intereses de los tlaxcaltecas, siendo el único interés de los lideres de este partido, incrustar plurinominales. Debería en todo caso, Competir por el distrito 10 y con la garantía de la candidatura Dúplex, como se está estilando actualmente en los partidos políticos en Tlaxcala. Así, además de fortalecer las posibilidades para que Tania Diaz retuviese la alcaldía huamantleca en su grupo político, el pudiera garantizar su acceso al congreso local y mantenerse vigente ahora sí, con vistas al 2033.
