La Bestia Política

El Bestiario…Las balas que cimbraron la narrativa del mas seguro en Tlaxcala

El homicidio que cimbró la narrativa del “estado más seguro” Durante meses nos han querido vender una idea cómoda: que Tlaxcala es uno de los estados más seguros del país.

La frase se repite en discursos, boletines y conferencias, como si decirla muchas veces pudiera borrar lo que la gente vive en la calle. Pero el asesinato de un empresario constructor en Cuaxomulco cimbró esa narrativa. No se trató de un pleito menor ni de un hecho aislado que pueda esconderse bajo la alfombra.

Fue un ataque armado durante un presunto intento de asalto, en plena tarde, contra un hombre que habría sido despojado de recursos destinados al pago de nómina. Es decir, violencia directa contra quien trabaja, genera empleo y mueve la economía local.

Y ahí está el punto más incómodo: cuando la delincuencia ya no sólo roba, sino que mata; cuando los empresarios salen a trabajar con miedo; cuando las familias tienen que trasladar a sus heridos en vehículos particulares buscando salvarles la vida, entonces algo está fallando.

La autoridad podrá decir que hubo operativo, que se aseguró una camioneta, que ya investiga la Fiscalía. Pero eso llega después. Después de los disparos. Después del miedo. Después de la muerte.

El problema es que en Tlaxcala se ha vuelto costumbre reaccionar, no prevenir. Llegar tarde, acordonar tarde, explicar tarde y anunciar operativos Cero Tolerancia. Este homicidio no sólo le arrebató la vida a un ciudadano. También golpeó el discurso oficial de tranquilidad absoluta. Porque una cosa es presumir cifras y otra muy distinta es mirar a los ojos a las familias que hoy sienten que la seguridad se les está escapando de las manos.

Tlaxcala no puede seguir viviendo entre boletines optimistas y realidades violentas. La pregunta es simple: ¿de qué sirve presumir que somos seguros, si la gente ya no se siente segura? Porque cuando la violencia toca a la puerta de quienes trabajan, producen y sostienen comunidades enteras, el mensaje es brutal: nadie está exento.

Y ahí, aunque duela decirlo, la narrativa del “estado más seguro” empieza a tambalearse.

La seguridad no se presume, se construye.

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LA CAMINERA...Desgaste…El caso Rocha Moya dejó de ser un problema exclusivo de Sinaloa y ya comenzó a golpear políticamente a Morena en Tlaxcala. La encuesta de Impulso Mercadológico revela un dato demoledor: la mayoría de los ciudadanos no solo conoce las acusaciones, también las considera creíbles y percibe encubrimiento desde el poder. El desgaste ya no es únicamente mediático, sino electoral. A dos años de 2027, el mensaje es claro: la inseguridad, la desconfianza y la percepción de protección política empiezan a pasar factura en la opinión pública tlaxcalteca.

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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS...Erosión…El dato es delicado para el gobierno de Lorena Cuéllar: casi 66 por ciento de los tlaxcaltecas cree que el crimen organizado tiene mucha o algo de influencia en algunos gobiernos estatales. Más allá de Rocha Moya, la percepción ciudadana empieza a conectar inseguridad, poder político y desconfianza institucional. Y cuando esa idea se instala en la opinión pública, el golpe no sólo alcanza a Morena rumbo a 2027, también erosiona la narrativa del “estado más seguro” que tanto ha presumido el gobierno estatal. Porque en política, la percepción termina pesando tanto como la realidad.

Y en otro tema la política selectiva del equipo de comunicación para la cobertura de la gobernadora regresó con mas ganas. Desde el púlpito del poder se decide quiene son dignos y quienes no.

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