La Bestia Política

El Bestiario…Las renuncias como mensajes y el tablero sucesorio del 2027

En política, los discursos intentan ordenar la realidad, pero los hechos la desordenan. Los comunicados oficiales hablan de ciclos cumplidos, decisiones personales y proyectos nuevos. Las renuncias, en cambio, hablan de fracturas, distancias y reacomodos. Son mensajes que no necesitan boletines: se explican por sí mismos.

La salida de Homero Meneses de la Secretaría de Educación Pública de Tlaxcala no fue un trámite administrativo. Fue un movimiento dentro de la disputa sucesoria de Morena rumbo a 2027. Durante meses se conocieron sus aspiraciones políticas y sus diferencias con la ruta marcada desde Palacio de Gobierno. Su distancia con Alfonso Sánchez García era evidente; las versiones de un acercamiento con Ana Lilia Rivera, inevitables. El gobierno quiso presentar continuidad institucional, pero la conversación pública leyó otra cosa: ruptura, cálculo y sucesión adelantada.

El tablero está en movimiento. El grupo en el poder tiene derecho a no querer jugar con Ana Lilia. Quienes no quieren jugar con Alfonso también tienen derecho a buscar otra ruta. En política, cada aspirante despliega sus cartas y las coloca sobre la mesa. Nadie está obligado a sumarse a un proyecto que no comparte, pero todos saben que las cartas ya fueron echadas.

Las encuestas ofrecen fotografías pasajeras. Las renuncias revelan tensiones más profundas. Y en Tlaxcala, esas ya se sienten en el gabinete. El relevo en la SEPE-USET abrió más preguntas de las que cerró: ¿qué hará Homero con el capital político que dice tener, pues hasta el momento no ha ganado nada en las urnas?, ¿qué tan cohesionada está realmente la administración estatal con su gobernadora?

La sucesión de 2027 ya comenzó a escribirse con renuncias, silencios y nombramientos. Cada movimiento reacomoda piezas, cada ausencia alimenta sospechas y cada nombramiento abre nuevas lecturas. El poder encontrará sucesores.

En política, los comunicados intentan explicar lo que los hechos ya dejaron al descubierto. Las “decisiones personales”, los “ciclos cumplidos” y los “nuevos proyectos” suelen ser el maquillaje institucional de fracturas que nadie quiere reconocer.

Las encuestas sirven para presumir preferencias; las renuncias exhiben el verdadero estado de un grupo político. Y cuando alguien abandona una posición estratégica, mientras el gobierno guarda silencio, la lectura resulta inevitable: algo se rompió, alguien perdió fuerza o alguien dejó de ser útil. Así, de fácil.

En una batalla alguien gana y alguien pierde. Cada candidato juega sus cartas.

Lo interesante de Morena es cómo llegará al final de la contienda interna. Divididos a tope. No se ve al grupo de Alfonso Sánchez García sumarse encantados al de Ana Lilia Rivera si ella es la candidata, o viceversa, si Alfonso es el elegido.

La división es real.

¿Les alcanzará para ganar a Morena con quien sea? Esa es la gran pregunta que muchos se hacen.

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LA CAMINERA…Los teléfonos descompuestos y la comunicación…La historia oficial sostuvo que Homero dejó la SEPE-USET para atender nuevas responsabilidades y que la administración educativa continuaría sin sobresaltos. La historia extraoficial, mucho más atractiva para el respetable público, habló de fractura con la gobernadora, acercamiento con la senadora Ana Lilia Rivera y reacomodos anticipados por la candidatura de Morena.

¿Hay una confirmación pública de que Homero Meneses ya forma parte del proyecto de Ana Lilia Rivera? No.

¿Existe una declaración suya rompiendo abiertamente con Lorena Cuéllar? Tampoco.

Pero en política la percepción suele viajar más rápido que los documentos firmados.

La narrativa de la ruptura se instaló aproximadamente 48 horas antes de que la gobernadora oficializara la salida. Primero aparecieron los trascendidos; después, la despedida emotiva del funcionario por las oficinas de la dependencia; finalmente llegó el anuncio gubernamental. Cuando el Estado quiso explicar lo sucedido, otros ya habían escrito el guion, repartido los personajes y hasta elegido al villano. Así funcionan los teléfonos descompuestos.

Homero no la tiene fácil. Si anuncia demasiado pronto su incorporación a un proyecto político, confirmará a quienes lo acusaron de utilizar la SEPE como estación de paso. Si tarda demasiado, prolongará la incertidumbre y permitirá que continúe la etiqueta de traición. Si pretende mantenerse ambiguo, será interpretada como cálculo.

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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y  NOS VAMOS…¿Y La legitimidad, Apá?…Las renuncias no sólo mueven nombres: mueven narrativas. Homero Meneses salió cuestionado por su destino político; José Alonso Trujillo entró cuestionado por su pasado inmediato. El relevo no limpió la escena, la ensució más.

Trujillo llega con símbolos incómodos: un paraguas sostenido por otro y un respaldo público al aspirante favorito del grupo gobernante. No son detalles menores, son señales que pesan. Tlaxcala necesita un secretario que sirva a las escuelas, no a las corrientes políticas.

Nadie lo investigó, nadie lo regañó por la torpeza de dejarse grabar con sendos videos al interior del Colegio de Bachilleres a favor de Alfonso Sánchez García.

Hoy, es premiado y mandado a la operación final para ver si les alcanza desde las entrañas del poder.

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