La Bestia Política

Gobierno admite que grupos criminales usan Tlaxcala como enclave logístico, pero no como asentamiento, tras operativo en Nayarit.

Mariana LOVERA | El coordinador de Comunicación del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, reconoció que Tlaxcala ha sido utilizado por integrantes y enlaces de organizaciones criminales como un enclave logístico, punto de resguardo o conexión entre distintas regiones del país, luego de la detención en Nayarit de José Guadalupe “N”, señalado por autoridades federales como presunto operador con presencia en ambas entidades.

El funcionario aseguró que la captura, realizada junto con otras nueve personas durante siete cateos simultáneos en Tepic y Xalisco, respalda la hipótesis que el gobierno estatal ha sostenido frente a recientes aseguramientos y operativos: grupos delictivos externos recurren a Tlaxcala para actividades logísticas, pero no necesariamente para disputar o controlar el mercado criminal local.

“Este señor usaba Tlaxcala como un enclave logístico para ciertas operaciones que conectan el Pacífico y el Golfo”, señaló Martínez Velázquez al referirse a la información difundida por el Gobierno de México.

De acuerdo con la versión federal, José Guadalupe “N” presuntamente coordinaba actividades delictivas en Nayarit y Tlaxcala. Durante el despliegue fueron aseguradas tres armas largas, tres vehículos, equipos de comunicación y bienes valuados en más de cuatro millones de pesos.

Los diez detenidos estarían relacionados con delitos como homicidio, secuestro, extorsión y delitos contra la salud, por lo que quedaron a disposición del Ministerio Público Federal.

Tlaxcala, entre centro logístico y escondite

Martínez Velázquez afirmó que el caso debe diferenciarse de la posible operación directa de una organización criminal dentro de la entidad.

Explicó que, conforme a la información disponible, Tlaxcala habría sido empleado como centro logístico, escondite o zona de paso por integrantes de grupos delictivos con actividades en otras regiones.

“Tlaxcala es usado por ciertos grupos criminales, por agentes o enlaces de esos grupos, como centro logístico o como escondite, más que como un tema operativo dentro del estado. Son dos cosas distintas”, sostuvo.

El funcionario relacionó el caso con otros hechos registrados en la entidad, entre ellos el aseguramiento de aproximadamente 900 kilogramos de cocaína y diferentes operativos contra células locales que presuntamente buscaban establecer contacto con organizaciones de alcance nacional.

Aseguró que esos acontecimientos no responderían a la dinámica del mercado delictivo tlaxcalteca, sino a la ubicación geográfica y a las rutas de conexión que atraviesan la entidad.

El vocero gubernamental afirmó que el nombre de José Guadalupe “N” ya había aparecido en investigaciones relacionadas con el operativo contra una agrupación conocida como “Los Pescados”, realizada en Apizaco.

Según su explicación, los integrantes de esa célula local habrían intentado contactar al ahora detenido para establecer vínculos con una organización criminal de mayor alcance.

“Cuando fue el operativo de ‘Los Pescados’ en Apizaco, sale el nombre de este señor, porque ellos querían hacer contacto con él para tener contacto con el cártel”, declaró.

Martínez Velázquez sostuvo que el desmantelamiento de esa banda local permitió generar información que, sumada a investigaciones posteriores y a la coordinación con autoridades federales, habría contribuido a localizar y detener al presunto operador en Nayarit.

Antonio Martínez insistió en que la presencia o tránsito de integrantes del crimen organizado no significa que una organización criminal haya logrado establecer una estructura permanente para controlar las actividades ilícitas en Tlaxcala.

“Hay células criminales locales que han querido establecer conexión con grupos del crimen organizado y que no lo han logrado, o la política de seguridad del gobierno no ha dejado que suceda ese engranaje”, aseguró.

También rechazó que la administración estatal niegue la existencia de criminales o de hechos violentos. Afirmó que el gobierno ha tratado de explicar la diferencia entre incidencia delictiva, violencia y presencia logística de integrantes de organizaciones externas.

Martínez Velázquez acusó que algunos actores políticos y medios de comunicación interpretan esa explicación como una negativa del gobierno a reconocer la problemática de seguridad.

Aunque defendió que Tlaxcala mantiene una baja incidencia delictiva en comparación con otras entidades, el funcionario admitió que la violencia ha aumentado y que actualmente es más frecuente la participación de personas armadas en la comisión de delitos.

“Aun con esa baja incidencia delictiva, ha aumentado la violencia. Hoy en los delitos vemos con más frecuencia gente armada, que antes no veíamos. Ha cambiado la composición de la violencia”, expresó.

El coordinador de Comunicación afirmó que esta transformación representa uno de los principales retos para las instituciones encargadas de la seguridad pública.

Sostuvo que la incidencia delictiva total no ha crecido en la misma proporción que la violencia empleada en algunos acontecimientos, por lo que consideró necesario analizar ambos indicadores por separado.

 

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