- La exsecretaria de Desarrollo Económico calificó como “soberbia poblana” la postura del actual titular de la Sedeco y rechazó que pretenda atribuirse logros construidos durante décadas en la entidad.
Mariana LOVERA // La exsecretaria de Desarrollo Económico de Tlaxcala, Adriana Moreno Durán, arremetió contra el actual titular de esa dependencia, Javier Marroquín Calderón, luego de que el funcionario afirmara haber hecho más por el estado que muchos tlaxcaltecas que “se dan golpes de pecho”.
Moreno Durán consideró que las expresiones del funcionario poblano demeritan el trabajo realizado por generaciones de empresarios, servidores públicos y ciudadanos originarios de la entidad.
“Es la clásica soberbia poblana de demeritar al tlaxcalteca. Es una vergüenza que le paguen con un salario generado con los impuestos de los tlaxcaltecas”, sostuvo.
La exfuncionaria recordó que tuvo la oportunidad de encabezar el área económica estatal durante las administraciones de Beatriz Paredes Rangel y Mariano González Zarur, etapas en las que, aseguró, se trabajó para atraer empresas extranjeras, respaldar a los negocios locales y mantener condiciones de estabilidad económica.
Desde esa experiencia, rechazó que Marroquín Calderón se presente como el responsable exclusivo de los avances alcanzados en Tlaxcala y señaló que los resultados actuales también son consecuencia del trabajo efectuado por administraciones anteriores.
“No es cierto que haga lo que todos los demás no hicieron. Es demeritar a Emilio Sánchez Piedras y a todos los gobernadores. Que no se ponga estrellitas, por favor”, expresó.
Moreno Durán calificó las declaraciones del secretario como lamentables y consideró que debe reconocer públicamente que sus palabras fueron ofensivas para la población de la entidad.
“Ojalá pida disculpas al pueblo tlaxcalteca que le está pagando su sueldo”, remató.
La reacción ocurrió después de que Javier Marroquín defendiera la presencia de funcionarios provenientes de otras entidades dentro del Gobierno de Tlaxcala y asegurara que el compromiso con el estado debía medirse por los resultados y no por el lugar de nacimiento.
