La Bestia Política

La cotidianidad de las mujeres | Mujeres que representen el mundo.

Por Elsa Cordero Martínez | Magistrada en Retiro.

La persona que dirija la representación de mayor jerarquía en el ámbito diplomático de las Naciones Unidas ONU, debe estar preparada sobre el conocimiento del mundo, pero parece que el mundo ahora debe estar preparado para que quien  lo dirija sea una mujer.  Nunca este importante puesto de la Organización Mundial ha sido ocupado por una mujer, lo que en congruencia con una visión democrática, igualitaria, y de paz debe acontecer ya. Según cifras del Banco Mundial el 49.9% de la población en el mundo somos mujeres, en México este porcentaje aumenta al 51.5%.

Registros de ONUMUJERES en 2026 revelan que hay 28 países donde 30 mujeres se desempeñan como jefas de gobierno, sólo 16 países están presididos por una jefa de estado y 21 países tienen jefas de gobierno. Las mujeres representan el 22.4% de los miembros del gabinete dirigiendo secretarías que lideran un área política, solo hay 9 países en los que las mujeres ocupan el 50% o más de los cargos de ministras del gabinete que dirigen áreas políticas. Las carteras que más  ocupan las secretarías de estado son las que tienen que ver con temas de igualdad de género, familia infancia, inclusión social y desarrollo.

En los parlamentos la representación de las mujeres a nivel mundial es del 27.5%, actualmente sólo 7 países tienen un 50% más de mujeres en las cámaras entre los que está México. En los gobiernos locales en sólo 2 países se ha alcanzado el 50% de representación para las mujeres y en otros 29 países más del 40% de mujeres tienen la representación en gobiernos locales.

El organismo internacional tiene entre sus objetivos mantener la paz y proteger los derechos humanos, lo cual no puede comprenderse sin instrumentos como la democracia, la paridad, la igualdad, la inclusión y el respeto, el mundo entero hoy enfrenta severas crisis derivadas de la violencia que enfrentan las mujeres, que además se acrecenta con las problemáticas armadas, ambientales, económicas entre muchas otras, por eso la organización mundial que además enfrenta una de sus mayores crisis financieras, debe ser congruente con lo que el mundo necesita y dar paso a la representación mundial a través de la voz de las mujeres.

Exigir más a una representante mujer es reproducir estereotipos, sin embargo estudios serios muestran que las mujeres sí gobiernan diferente, pues incluyen en sus agendas temas relevantes y de desarrollo. Sin demeritar las credenciales de los 2 hombres candidatos, una importante acción afirmativa idónea para exigir a los líderes que toman las decisiones respecto al nombramiento, es privilegiar las propuestas, experiencias, y visión de las candidatas.

El mundo tal vez no está preparado para tener una representante mujer, la temporalidad para lograr la paridad mundial no es positiva, por eso desde todos los espacios deben generarse las acciones que lo hagan posible en el menor tiempo, empezar desde la Secretaría General de la ONU parece razonable, concebible y congruente.

Tenemos grandes candidatas en la chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la costarricense Rebeca Grynspan, y la guyanesa Carolyn Rodrígues-Birkett, éxito a todas ellas.

EL CASO DE LOS ESPECTACULARES

Hace unos días se generó una problemática a partir de que la Secretaría de las Mujeres del Estado de Tlaxcala presentó una campaña para promover la paternidad responsable y exhibió unos espectaculares, qué al decir de las expertas reproducen estereotipos y lenguaje machista, no poco numerosas fueron las manifestaciones de especialistas respecto la desafortunada campaña y la explicación teórica de las razones de sus exigencias para retirarlos, la institución pública defendió su propuesta, se generaron una serie de réplicas y contrarréplicas sobre todo en las redes sociales, los medios de comunicación difundieron el tema y finalmente se retiraron los espectaculares.

Llamó mi atención la confusión que todavía existe respecto los temas que tienen que ver con la protección de los derechos de las mujeres, la erradicación de la cultura patriarcal y la necesidad de replicar lenguajes que sean incluyentes y que se refieran con dignidad a las personas.

Entre las exigencias de las expertas estaba la necesidad de la especialización entre quienes dirigen áreas como las dedicadas a atender los temas de las mujeres, sin embargo en una realidad , -que no por ello adecuada-, lo cierto es que los espacios en los gabinetes tanto federales, como locales incluso municipales, tienen que ver con una condición que es la cercanía política con quien tiene la representación, se esperaría que lo mínimo que se exigiera a quien se hace cargo de una Secretaría de Estado es contar con el conocimiento sobre el tema que va a encabezar, o contar con la asesoría especializada a través de quienes compartan el quehacer público en la institución que corresponda, lo ideal sería tener especialistas en cada una de las áreas de gobierno, lo que por desfortuna y ante la ausencia de servicio civil de carrera no acontece.

Creo respetuosamente que la forma de resolver los conflictos de ninguna manera puede ser desvirtuando el trabajo de las mujeres, es decir debemos entender que las mujeres estamos en el mismo bando, necesitamos fortalecernos, no enfrentarnos, y todo lo expresado por la sociedad en general respecto temas como el que ejemplifico, muestra el enorme quehacer que todavía falta por hacer, para que las personas comprendan todo lo que tenemos que deconstruir para hacer que las mujeres vivamos sin violencias, en igualdad y en dignidad. La lucha continúa, el camino es largo, los obstáculos están presentes y por desfortuna robustecidos, pero el ánimo de quienes comprendemos y de quienes estamos comprometidas por el trabajo por los derechos de nosotras, no puede limitarse a enfrentamientos, sino en la construcción conjunta de nuestros anhelos.

Queremos cotidiano.  Un mundo representado desde su organización mundial por mujeres, mujeres construyendo juntas, sin permitir que nada nos enfrente, que las que desconozcan aprendan, que las que saben enseñen, que las que gobiernan entiendan y se comprometan por las otras, mujeres en el mismo bando, honrando lo que hicieron las antecesoras, trabajando por un mejor presente y construyendo un mejor futuro para todas. Eso lo queremos cotidiano.

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