La Bestia Política

Tlaxcala: El Verde aprieta a Morena: Chava Santos, el veto a Alfonso y la disputa por 2027

Análisis/ La Bestia Política Tlaxcala/Guillermo La relación entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México atraviesa una etapa de tensión que combina dos intereses aparentemente contradictorios: conservar una alianza electoral exitosa y, al mismo tiempo, disputar mejores posiciones rumbo a las elecciones de 2027. Las diferencias observadas en distintas entidades muestran que el Verde ya no pretende limitarse a acompañar las decisiones de Morena, sino participar directamente en la definición de candidaturas y espacios de poder.

En Tlaxcala, esta negociación adquirió nombres y apellidos. Jaime Piñón Valdivia, enlace del CEN en Tlaxcala del PVEM, afirmó que el partido no acompañaría una eventual candidatura del alcalde capitalino con licencia, Alfonso Sánchez García. Al mismo tiempo, impulsó al presidente municipal de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, como su propuesta para la gubernatura y exigió que fuera considerado en el proceso de selección encabezado por Morena y sus aliados.

El Verde está utilizando dos instrumentos de presión: un veto contra Alfonso Sánchez y una candidatura propia con Chava Santos. No se trata todavía de una ruptura definitiva, sino de una estrategia para incrementar su capacidad de negociación. Mientras el PVEM mantenga abierta la posibilidad de competir por separado, Morena estará obligado a considerar cuánto podría costarle perder los votos, las estructuras municipales y la operación territorial de su aliado.

La postulación de Salvador Santos Cedillo tampoco puede interpretarse únicamente como una candidatura testimonial. El alcalde de Huamantla llegó al proceso respaldado por la dirigencia del Verde y acompañado por figuras nacionales del partido. Además, cuenta con una base política construida desde uno de los municipios electoralmente más importantes del estado. En 2024 obtuvo la presidencia municipal de Huamantla con una ventaja superior a los 10 mil votos y alrededor del 23 por ciento de la votación, un resultado que le permite presentarse como un perfil con capacidad electoral propia.

El PVEM también mostró presencia municipal en los comicios de 2024, cuando ganó siete ayuntamientos y reunió más de 62 mil votos en ese tipo de elección. Sin embargo, trasladar esos resultados a una competencia por la gubernatura no sería automático. Ganar municipios específicos demuestra fuerza territorial, pero una elección estatal exige estructura en las 60 demarcaciones, posicionamiento uniforme y capacidad para competir contra las maquinarias de Morena y de una eventual coalición opositora.

En la elección de diputaciones locales de 2024, el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones asignó al Verde 47 mil 40 votos, equivalentes al 6.86 por ciento de la votación válida. No obstante, ese porcentaje incluye la distribución pactada dentro de una candidatura común encabezada por Morena, por lo que no representa completamente la fuerza que el PVEM podría movilizar sin sus aliados. El dato confirma que cuenta con una base importante, pero todavía no demuestra que pueda ganar por sí solo la gubernatura.

El escenario más favorable para el Verde no necesariamente consiste en abandonar la alianza. Su verdadera ganancia podría estar en obligar a Morena a negociar la candidatura, municipios competitivos, distritos y espacios políticos. La presencia de Chava Santos dentro del proceso permite al partido sentarse en la mesa no solo como aliado, sino como una fuerza que también presenta aspirantes y reclama derecho a participar en la decisión final.

Para Alfonso Sánchez García, el pronunciamiento del Verde representa un problema que va más allá de las encuestas. Aunque lograra imponerse dentro del proceso interno, tendría que demostrar que puede reunificar a los aliados y evitar una candidatura paralela. Ganar la nominación, pero provocar la salida del PVEM, podría convertir una ventaja interna en una debilidad durante la elección constitucional.

Para Salvador Santos, el registro ya representa una victoria política. Lo coloca en la conversación estatal, fortalece su liderazgo dentro del Verde y le permite presentarse como una alternativa frente a la confrontación entre los principales grupos de Morena. Su reto será demostrar que su influencia no termina en Huamantla y que puede construir respaldo fuera de la región oriente.

El Partido Verde difícilmente aparece, por ahora, como favorito para ganar solo la gubernatura de Tlaxcala. Pero sí tiene fuerza suficiente para fragmentar el voto oficialista, reducir el margen de Morena y modificar el resultado de una contienda cerrada. Esa es precisamente su mayor herramienta de negociación: quizá todavía no pueda ganar sin Morena, pero podría contribuir a que Morena pierda sin el Verde, o le cueste ganar.

La incógnita rumbo a 2027 no es únicamente quién encabezará la candidatura oficialista. También será necesario observar si Morena logra mantener unidos a sus aliados después de definirla. En Tlaxcala, la decisión sobre Alfonso Sánchez García y Salvador Santos Cedillo podría determinar si el Verde continúa como socio de la transformación o decide probar, por primera vez, hasta dónde llega realmente su fuerza electoral.

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