Mariana LOVERA | Morena celebrará el próximo 10 de octubre una sesión clave de su Consejo Nacional para definir la política de alianzas que seguirá en las elecciones de 2027, un proceso que se desarrolla en medio de negociaciones con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), diferencias con el Partido del Trabajo (PT) y disputas internas por candidaturas en distintos estados del país.
La dirigencia nacional convocó a consejeras y consejeros para discutir y votar el acuerdo que establecerá las bases bajo las cuales Morena podrá construir coaliciones electorales para los comicios federales y locales del próximo año, cuando estarán en juego las 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, congresos estatales y ayuntamientos.
La definición de esta estrategia ocurre después de que Morena concluyó la designación de sus coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación, figuras que forman parte de la ruta política rumbo a las gubernaturas de 2027. El reparto de posiciones dejó un saldo favorable para el PVEM en algunas entidades, mientras que las negociaciones con el PT han mostrado diferencias en distintos estados.
Las negociaciones entre Morena y sus aliados han generado tensiones en diversas entidades, además de inconformidades entre aspirantes morenistas por algunos resultados de los procesos internos.
De acuerdo con la convocatoria, el Consejo Nacional no definirá candidaturas específicas, sino las reglas generales para construir acuerdos electorales con otras fuerzas políticas. La sesión también contempla un informe sobre el avance en las Coordinaciones Estatales, Distritales y Municipales de Defensa de la Transformación.
La decisión será determinante para la distribución posterior de posiciones rumbo a la elección del 6 de junio de 2027, cuando se renovarán las 500 curules de la Cámara de Diputados y diferentes cargos locales en las entidades.
En las últimas semanas también comenzaron los movimientos de funcionarios y actores vinculados a Morena que buscan participar en los procesos internos para diputaciones federales, mientras las estructuras estatales se reorganizan rumbo al siguiente proceso electoral.
Tlaxcala: Ana Lilia enfrenta ahora la disputa por el control del partido.
Tlaxcala refleja buena parte de estos reacomodos. Morena ya definió a Ana Lilia Rivera Rivera como su Coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, después del proceso interno en el que también participó Alfonso Sánchez García. La designación coloca a Rivera al frente de los trabajos políticos y territoriales del movimiento rumbo a 2027.
Sin embargo, ganar la coordinación no necesariamente significa tener el control de toda la estructura partidista.
El siguiente reto para Ana Lilia Rivera estaría precisamente en recuperar políticamente Morena en Tlaxcala y construir una mayoría dentro de sus órganos internos, particularmente frente a un Consejo Estatal que durante los últimos años ha mantenido una importante presencia de perfiles identificados con el grupo político de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
El dato no es menor. En julio pasado se reportaba que, de los 30 integrantes del Consejo Estatal de Morena, alrededor de 20 eran considerados cercanos políticamente a la mandataria estatal, aunque desde entonces también se advertían movimientos internos que podían modificar ese equilibrio.
A ello se suma la situación del Comité Ejecutivo Estatal. Después de la designación de Rivera, el consejero estatal y secretario de Formación Política de Morena, Adalberto Sánchez Solís, pidió públicamente al CEE reconocer el nuevo liderazgo y cuestionó que la coordinadora no encabezara las actividades por el aniversario del partido. Por su parte, Jaina Daniela Flores Meneses, secretaria general en funciones de presidenta, reconoció el 5 de octubre que todavía no había sostenido comunicación con Rivera desde su nombramiento.
El escenario abre una segunda batalla interna: Ana Lilia ganó la coordinación estatal, pero ahora necesita alinear partido, Consejo Estatal y estructuras territoriales rumbo a 2027.
En ese contexto, este martes trascendió entre actores políticos que integrantes del Consejo Estatal de Morena habrían sostenido una reunión en un restaurante de la capital tlaxcalteca. Entre los nombres mencionados alrededor de ese encuentro aparecen la exdirigente estatal Marcela González Castillo y Alfonso Sánchez García.
Hasta el momento no existe información pública suficiente que permita confirmar oficialmente la presencia de ambos ni los acuerdos que eventualmente se habrían discutido, por lo que el encuentro debe mantenerse en el terreno de las versiones políticas. Sin embargo, de confirmarse, adquiriría relevancia por el momento en que ocurre: apenas días después de la designación de Ana Lilia Rivera y cuando comienza la reorganización de los grupos internos de Morena.
Marcela González es una pieza relevante en este tablero. Antes de separarse de la dirigencia estatal, encabezó Morena en Tlaxcala y llegó al cargo mediante el respaldo unánime de los 30 integrantes del Consejo Estatal; además, públicamente había planteado trabajar de manera coordinada con el gobierno de Lorena Cuéllar.
La definición de Ana Lilia también dejó abierto otro frente: el futuro político de Alfonso Sánchez García. Luego de no obtener la coordinación estatal, distintas versiones lo colocan en la disputa por la Coordinación Distrital Federal 02, con cabecera en Tlaxcala, lo que abriría para el exalcalde capitalino una ruta hacia la Cámara de Diputados. Hasta ahora, sin embargo, el CEN de Morena no ha hecho públicos todos los registros individuales ni existe una candidatura formal.
El movimiento resulta significativo porque la disputa por las diputaciones federales en Tlaxcala ya comenzó. La entidad cuenta con tres distritos federales y las coordinaciones distritales constituyen una nueva fase de la organización territorial de Morena rumbo a 2027.
El Distrito 02 adquiere una dimensión adicional por la posible incorporación de Alfonso Sánchez García. Su participación colocaría nuevamente en el mismo tablero a uno de los principales perfiles que disputaron la coordinación estatal con Ana Lilia Rivera y mostraría que la competencia interna no terminó con la definición de quien encabezará los trabajos estatales.
A esto se suma el papel que puedan jugar el PVEM y el PT en la distribución de candidaturas. Precisamente la reunión del Consejo Nacional del próximo 10 de octubre establecerá la política con la que Morena negociará eventuales coaliciones, sin que por ahora estén definidos los distritos o posiciones que corresponderían a cada fuerza política.
La disputa no es menor: además de la gubernatura, en Tlaxcala estarán en juego diputaciones locales, ayuntamientos y las tres diputaciones federales de mayoría relativa.
Así, la sesión del próximo sábado será observada de cerca desde Tlaxcala. La política de alianzas tendrá que traducirse después en acuerdos sobre candidaturas y territorios, pero paralelamente Morena enfrenta otra negociación dentro de casa.
Ana Lilia Rivera ya obtuvo la coordinación estatal; ahora comienza la disputa por recuperar y reorganizar un partido cuya estructura y Consejo Estatal estuvieron durante buena parte del sexenio relacionados con el grupo político de Lorena Cuéllar.
En la otra esquina, Alfonso Sánchez García y los perfiles que lo acompañaron durante la contienda interna buscan mantener espacios dentro del movimiento. La eventual reunión de consejeros ocurrida este martes, de confirmarse, sería una primera señal de que los grupos que participaron en la sucesión ya comenzaron a reorganizarse.
La decisión nacional sobre Morena, PVEM y PT no solo definirá con quién competirá el partido en 2027. En Tlaxcala también podría acelerar una disputa mucho más inmediata: quién tendrá realmente el control político y territorial de Morena después de la llegada de Ana Lilia Rivera a la coordinación estatal.
