La Bestia Política

El Bestiario… | Lorena Cuéllar: entre las lealtades, las ausencias y el futuro del lorenismo

Al final de su mandato, Lorena Cuéllar Cisneros vive una serie de episodios que podrían marcar el destino del grupo político que construyó durante años.

Una reunión de gabinete con advertencias sobre la lealtad, su ausencia en el festejo por los 15 años de Morena y una reunión privada en la Ciudad de México con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Tres hechos distintos que, vistos en conjunto, conducen a una misma pregunta: ¿a quién le está hablando la gobernadora y cuál será la ruta política de su grupo rumbo a 2027?

Todo comenzó la semana pasada, durante una reunión extraordinaria con integrantes de su gabinete legal y ampliado.

En ese encuentro, la mandataria dejó claro que respetaría la decisión de Morena de elegir a Ana Lilia Rivera Rivera como coordinadora estatal. Sin embargo, también habría advertido que no toleraría deslealtades dentro de su administración, en referencia a quienes no respaldaron las aspiraciones políticas del alcalde capitalino con licencia, Alfonso Sánchez García, el perfil impulsado por la propia gobernadora para sucederla.

Palabras más, palabras menos, y visiblemente decepcionada, expresó:

«Para aquellos que no aman Tlaxcala, no me traicionaron a mí, sino a Tlaxcala. No me obliguen a tomar determinaciones, así que mejor presenten sus renuncias».

Hasta el momento, solo una funcionaria hizo lo propio. Se trata de la titular de la Secretaría de las Mujeres, Nydia Cano, quien no quiso operar políticamente a favor de Sánchez García ni participar en reuniones o actividades para promover su proyecto. Tampoco se movió a favor de Ana Lilia Rivera u otro grupo político. Simplemente se mantuvo al margen.

Queda claro que para Cuéllar una cosa es aceptar las decisiones nacionales y otra muy distinta entregar el control político de su grupo.

Ahí aparece una frase que resume el ambiente que se vive actualmente: quien traiciona no ama a Tlaxcala.

La expresión merece una reflexión.

¿Desde cuándo el amor a Tlaxcala se mide por la lealtad a un proyecto político?

¿Quién determina quién ama al estado y quién lo traiciona?

Porque una cosa es exigir compromiso, honestidad y responsabilidad a los servidores públicos, y otra muy distinta confundir la lealtad institucional con la fidelidad personal.

Los funcionarios tienen una obligación con el gobierno al que pertenecen, pero, por encima de cualquier grupo, tienen responsabilidades con los ciudadanos. Y ese principio debería estar fuera de discusión.

También es cierto que Alfonso Sánchez pudo haber construido consensos dentro del equipo de la gobernadora para garantizar la continuidad de su proyecto político, en lugar de intentar imponerlo.

Por eso llaman la atención las salidas de personajes como Homero Meneses y Sergio González Hernández, considerados durante mucho tiempo hombres de toda la confianza de Lorena Cuéllar.

Incluso se habla de importantes recursos destinados para posicionar políticamente a Sánchez García y colocarlo en una zona competitiva. Sin embargo, el esfuerzo no alcanzó para obtener el resultado esperado.

Hay quienes consideran que con una inversión menor se habría podido fortalecer a otros perfiles, como Carlos Augusto Pérez Hernández, quien terminó en tercer lugar, pero con indicadores positivos y no negativos como los que arrastraba el alcalde capitalino.
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La CAMINERA… La ausencia que habló por sí sola

En medio de este contexto ocurrió otro hecho significativo.

Morena celebró sus 15 años con una reunión que congregó a dirigentes, gobernadores, legisladores y personajes que han acompañado la historia del partido.

Sin embargo, entre los asistentes hubo una ausencia que llamó particularmente la atención en Tlaxcala: Lorena Cuéllar no estuvo.

La gobernadora no fue la única mandataria que no fue, pero su inasistencia adquirió relevancia por el momento político que atraviesa su grupo.

Mientras ella no apareció, Ana Lilia Rivera sí acudió al encuentro. También estuvieron Marcela González Castillo, Carlos Augusto Pérez Hernández y otros representantes del morenismo tlaxcalteca.

Alfonso Sánchez García tampoco asistió.

Las preguntas fueron inevitables.

¿Existe una ruptura entre el equipo político de la gobernadora y la dirigencia nacional de Morena?

¿Qué pudo ser más importante que acompañar al partido que la llevó al poder?

¿Se trató de una cuestión de agenda?

¿Fue una decisión personal?

¿O una manera de marcar distancia después de la definición interna que favoreció a Ana Lilia Rivera?

Hasta ahora no existen elementos públicos suficientes para responder esas interrogantes.

Pero en política también importa el momento en que ocurren las cosas.

Y la ausencia se produjo apenas unos días después de que Morena resolviera su disputa interna, dejando fuera a Alfonso Sánchez García.

Desde entonces, la discusión ya no gira únicamente en torno a quién ganó la coordinación estatal.

La verdadera disputa parece estar en cómo se reorganizará el poder dentro de Morena Tlaxcala y qué espacio conservará el lorenismo rumbo a 2027.

Porque en política los silencios suelen comunicar tanto como las declaraciones. Y, a veces, una ausencia resulta más elocuente que un discurso.

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Ahora Si, LA Última Y Nos Vamos… El cónclave…

La reunión que abre más preguntas

Y cuando parecía que el mensaje estaba completo, surgió un nuevo elemento.

Trascendió que la gobernadora de Tlaxcala sostuvo una reunión en la Ciudad de México con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, horas antes de la celebración de Morena por sus 15 años.

Seguramente el encuentro será negado o minimizado por el aparato oficial. Sin embargo, la información ha comenzado a circular en distintos círculos políticos.

La pregunta es inevitable:

¿De qué hablaron en privado?

¿El tema Tlaxcala estuvo sobre la mesa?

¿Se revisó el futuro político del estado después de la definición interna de Morena?

¿Hubo mensajes para la operación política local?

Por ahora no hay respuestas.

Lo que sí existe es expectativa sobre las próximas jugadas del lorenismo y sobre si eventualmente se construirá una fotografía de unidad en torno a Ana Lilia Rivera o si el grupo gobernante optará por seguir una ruta distinta.

Mientras tanto, Lorena Cuéllar parece concentrada en la organización de un acto masivo con motivo de su quinto informe de gobierno.

Será interesante observar los mensajes que emita, pero también quiénes la acompañen en el presídium y entre los invitados especiales.

En ocasiones, la política se explica mejor por las presencias y las ausencias que por los discursos.

Al tiempo.

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