El festejo por los cinco años del triunfo electoral de Lorena Cuéllar Cisneros, bajo el lema “Un legado de bienestar”, reunió dos públicos muy distintos: el que escuchó a la gobernadora desde la plaza de toros, repleto de funcionarios, trabajadores del estado y personas cercanas a la mandataria, quienes aplaudían porque debían hacerlo y el otro: el de las redes sociales, gente que no necesitó invitación y quien le reprochó cada frase realizando severas críticas a lo que ella consideraba “triunfos” durante su gobierno.
Lorena Cuéllar afirmó orgullosa que durante su gestión logró hacer visible a Tlaxcala, porque Tlaxcala sí existe, y sí, el estado está en el foco de mucha gente, pero no necesariamente por la pobre promoción que se realizó bajo su mandato, sino por el problema de la trata de personas, un delito que continúa siendo uno de los mayores flagelos que sigue sin respuesta y que exigen respuestas contundentes, no bastan las cifras manipuladas con base a la suma de años en las sentencias, sino hay resultados en la desarticulación de los grupos dedicados a este delito.
Después afirmó que “las redes sociales confunden al pueblo”. Sin embargo, olvidó mencionar que fueron precisamente estas plataformas las que dieron visibilidad a las denuncias ciudadanas sobre la inseguridad y las deficiencias de la respuesta gubernamental. Ni el boletín mejor redactado pudo acallar las voces de quienes denunciaban robos, feminicidios y homicidios.
La gobernadora agregó que sus detractores querían borrarle años enteros de trabajo mediante señalamientos y descalificaciones. Sin embargo, omitió reconocer que parte de las críticas surgió de decisiones de su propia administración, como la adquisición de camionetas blindadas y los cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos. Un asunto que generó controversia y cuyas explicaciones no consiguieron cerrar la discusión. Su molestia ante las críticas, en distintas ocasiones captada y difundida en las mismas redes sociales que, según ella, confunden al pueblo, terminó convirtiéndose también en parte de la conversación pública.
Dentro de este discurso destacó tener la “conciencia tranquila”, tal vez para acallar lo que ella considera “rumores sin fundamento” respecto a la denuncia que tiene en EUA por lavado de dinero, trata de personas y complicidad por robo de huachicol. Sin embargo, este hecho empaña su imagen como política pulcra, lo quiera o no, mientras no se esclarezcan esos señalamientos, seguirán formando parte de la discusión sobre su imagen pública.
Ambos públicos escucharon su informe, los que asistieron a la plaza de toros, regresaron a su casa, cansados y con frío, habían cumplido y por lo pronto, su empleo no estará en riesgo, lo que pensaban durante el informe no necesariamente quedó reflejado en los aplausos, En cambio, quienes participaron en las redes sociales expresaron su enojo y descontento frente a una administración que ya se va.
*Alfonso Sánchez García reapareció con la derrota política a cuestas…* y fue precisamente en el evento convocado por Lorena Cuéllar. Su llegada, estuvo rodeada de periodistas y obligado a enfrentar preguntas después de su revés, añadió otra escena incómoda a la jornada. Tras ofrecer unas breves declaraciones, continuó su camino…sigue procesando lo sucedido, no lo puede ocultar.
*¿Ana Lilia Rivera, construye la unidad?…* Y ese mismo día, mientras Lorena Cuéllar hacía un balance de su administración ante su grupo político, la coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación Ana Lilia Rivera, acudió a la Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, donde rindió protesta junto con los demás coordinadores, y habló de construir la unidad e impulsar la inclusión de las distintas expresiones del movimiento en Tlaxcala…sin embargo, la división está marcada y sin arreglo al parecer…cada quien por su lado.
