En un acto inédito, a través de un proceso constitucional de insaculación, en la Cámara de Diputados federal declaramos electos a cuatro consejeras y consejeros que integrarán el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) para el periodo del 4 de abril de 2023 al 3 de abril de 2032.
Como consejera presidenta del órgano electoral se insaculó a Guadalupe Taddei Zavala; como consejera, a Rita Bell López Vences, y como consejeros, a Jorge Montaño Ventura y Arturo Castillo Loza.
Se trató de un ejercicio histórico que confirma la congruencia del proyecto de la Cuarta Transformación que encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, en el que las y los legisladores federales aprobamos con amplia mayoría el acuerdo relativo al procedimiento de insaculación para la elección de las personas que integrarán el Consejo General del INE para conducir los procesos electorales venideros, especialmente, los presidenciales de 2024.
Con 460 votos a favor, quienes formamos parte de LXV Legislatura federal dimos toda la legalidad, legitimidad y respaldo a quienes se encargarán de garantizar el cumplimiento de la voluntad ciudadana expresada en el voto.
Como representante de Tlaxcala en la Cámara Baja del Congreso de la Unión e integrante del Grupo Parlamentario de Morena, me siento satisfecha y orgullosa de formar parte de un órgano soberano que escuchó la voz de millones de mexicanas y mexicanos que clamaban por terminar con los fraudes electorales en México, mediante el fortalecimiento de la institución responsable de esta importante tarea.
Con la declaratoria de la Consejera, Consejeros y Consejera Presidenta del INE, hicimos historia al concluir una etapa oscura de la democracia en nuestro país, marcada por el reparto de cuotas de poder y la designación de cuates en el órgano electoral.
Las y los diputados federales cumplimos nuestra responsabilidad al dar autonomía plena al Comité Técnico de Evaluación, encargado del proceso. De plano, se evitaron las reuniones con las y los aspirantes, y con ello acallamos las voces de los conservadores que anticipaban el reparto a modo de las y los consejeros electorales.
Con una insaculación totalmente transparente y apegada a la legalidad, inauguramos una etapa de transformación del INE que, además, por primera vez, será presidido por una mujer.
Y de este modo, de cara al pueblo de México, podemos afirmar que estuvimos a la altura de este momento histórico, que es clave para consolidar el rumbo del desarrollo nacional.
No tengo dudas que el ejercicio de la política no se basa en negociaciones en lo oscurito, como se hacía en el pasado, sino en servir al pueblo de México, con voluntad y vocación.
Confiamos en que las y los consejeros insaculados sabrán responder a este ejercicio democrático con profesionalismo e institucionalidad, cualidades que sus antecesores, desafortunadamente, hicieron de lado para dar lugar a un protagonismo y un activismo que manchó la imagen de nuestro árbitro electoral.
*Dulce Silva Hernández.
Diputada federal.
Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.