*La CEPC realizó entrega de colchonetas y cobijas a familias afectadas.

En respuesta al llamado de emergencia ocasionado por las fuertes lluvias registradas el día de ayer, la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC), en colaboración con Protección Civil Municipal de Huamantla, actuaron de manera inmediata para atender las afectaciones presentadas en diferentes puntos de la ciudad.

Los protocolos de emergencia fueron activados, y las áreas afectadas en esta ocasión fueron la colonia Zaragoza, el barrio San Sebastián, el fraccionamiento San Carlos y el barrio Santa Anita. En estas zonas se reportaron diversos encharcamientos que requerían atención urgente por parte de las autoridades correspondientes.

Ante esta situación, se desplegó apoyo de personal del ayuntamiento de Apizaco con un camión vector, para realizar el desazolve del sistema de drenaje.

Además, se contó con la presencia y apoyo de la Guardia Nacional, la Policía Municipal y el Ejército para garantizar la seguridad de los habitantes y colaborar en las tareas de rescate y auxilio.

En un acto de solidaridad, se brindó apoyo para liberar una camioneta que se encontraba varada a un costado del lienzo charro. Los esfuerzos conjuntos permitieron resolver esta situación de manera satisfactoria.

El titular de la CEPC, Juvencio Nieto Galicia, reafirmó su compromiso y apoyo total para la población tlaxcalteca, dejando en claro que la integridad de los habitantes es lo primordial durante situaciones de emergencia como la ocurrida en Huamantla.

Asimismo, personal de la CEPC entregó apoyos a las familias cuyos muebles resultaron afectados por los encharcamientos. Se brindaron colchonetas y cobijas a las familias Huamantlecas para ayudarles a enfrentar las consecuencias de esta situación.

La Coordinación Estatal de Protección Civil reitera su compromiso con la ciudadanía y se mantiene en constante comunicación para mantenerlos informados sobre las acciones que se llevan a cabo para prevenir y atender incidentes en la entidad. Trabajando en conjunto, seguiremos protegiendo a la población y cuidando su bienestar.

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SOCIOLOGANTE | El celular que ya no entra al salón de clases. Dra. Elsa Martínez Flores Hay algo que debería preocuparnos más allá de si los niñas, niños y adolescentes llevarán o no el celular al salón de clases: ¿en qué momento la escuela dejó de ser suficientemente atractiva para competir por su atención? Porque mientras un maestro intenta explicar una lección durante cincuenta minutos, una pantalla puede ofrecer cientos de estímulos en cuestión de segundos. Y esto no es un problema de la calidad docente, quienes se comprometen diariamente a ejercer con el mayor profesionalismo su apostolado.  Sería fácil responsabilizarlos de una transformación para la que tampoco fueron preparados. La tecnología cambió la manera en que los estudiantes aprenden y se relacionan, mientras la escuela no siempre ha logrado acompañar ese cambio. El sociólogo Georg Franck planteó que la atención se convirtió en un recurso cada vez más valioso dentro de la sociedad contemporánea. Desde esta perspectiva, el celular es más que una distracción: forma parte de un sistema que compite permanentemente por nuestra atención, mientras la escuela intenta hacer lo mismo. Por eso la restricción puede tener sentido, especialmente en niñas, niños y adolescentes. Pero retirar el celular del aula no elimina el problema: el algoritmo seguirá esperando al estudiante cuando salga de la escuela. Porque detrás de ese aparato también existe una industria que descubrió algo muy valioso: nuestra atención. El scroll infinito, los videos breves, las notificaciones y las recomendaciones personalizadas no compiten solamente contra una clase de matemáticas; compiten contra nuestra capacidad de aburrirnos, concentrarnos, esperar y convivir. Entonces la pregunta no debería ser solamente hasta dónde prohibir, sino reeducar. Si el estudiante aprende a guardar el celular, pero no a entender cómo es que funcionan los algoritmos y cómo administrar su atención, la prohibición será solamente una pausa. Tal vez el verdadero reto para la escuela o institución no sea recuperar el mundo de antes del celular, sino encauzar la educación hacia la alfabetización digital, con las nuevas generaciones que son diferentes a las de otras décadas, porque la tecnología se desarrolló con ellos.