En Morena Homero Meneses con un 22.8 % de las preferencias, se impone a la senadora Ana Lilia Rivera, quien acumula un 21.6 %. Le sigue el empresario y actual senador suplente, Luis Vargas, con un 18.9 %.

Jeserh MEJIA/ Con más de dos años de anticipación, el termómetro político en Tlaxcala ya comienza a elevarse. Los resultados de la encuesta elaborada por Numetika en alianza con La Bestia Política revelan una amplia ventaja para Morena y sus aliados, pero también evidencian un creciente rechazo hacia partidos tradicionales y un electorado que exige más propuestas que siglas.

Con una muestra de 1,534 encuestas digitales realizadas del 3 al 10 de abril, el estudio ofrece una visión detallada sobre las intenciones de voto, motivaciones ciudadanas y percepciones sobre alianzas partidistas, una radiografía del sentir ciudadano respecto a quién les gustaría ver como candidatas o candidatos a gobernador por cada fuerza política. El ejercicio tiene un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de ± 2.4 %.

El  64.8 % desaprueba la gestión de Lorena Cuéllar. Solo un 35.2 % todavía guarda esperanza en su gobierno.

De forma sorpresiva, el secretario de Educación, Homero Meneses destaca en preferencias rumbo a 2027  y por una mínima diferencia se impone a la senadora Ana Lilia Rivera. Les sigue el senador suplente Luis Vargas.

Lo que muestra una contienda interna competida y sin un perfil dominante. La dispersión entre más de diez opciones refleja la fragmentación interna y la dificultad de consolidar un liderazgo claro.

PRI: Anabell Ávalos, la más sólida, pero el partido con amplio rechazo ciudadano. 

La exalcaldesa capitalina y senadora Anabell Ávalos Zempoalteca aparece como la aspirante más competitiva dentro del PRI, con un contundente 41.1 %, seguida a gran distancia por Enrique Padilla (10.3 %) y Rosalinda Muñoz (11.7 %). A pesar del desgaste del tricolor a nivel nacional y local, Ávalos mantiene una base sólida de simpatías.

PAC y PVEM: perfiles con fuerza, pero con el «otro» como amenaza.

En el PAC, Serafín Ortíz Ortiz lidera con un 40.8 %, sin embargo, la opción “otro” supera incluso este porcentaje con 42.4 %, lo que revela un alto nivel de incertidumbre o rechazo hacia los nombres propuestos.

Un escenario similar ocurre en el PVEM, donde el secretario de Gobierno, Sergio González, obtiene también 40.8 %, aunque el bloque de indecisos y la categoría de “otro” suman un importante 15 %, dejando abierta la posibilidad de que surjan nuevas cartas como el alcalde de Huamantla, Chava Santos.

En el caso de Movimiento Ciudadano, Danae Figueroa encabeza la preferencia con 29.7 %, ligeramente por encima de Delfino Suárez (26.7 %), en un escenario sin aún figuras claramente consolidadas.

Mientras tanto, en el Partido del Trabajo, Miguel Ángel Covarrubias se coloca a la cabeza con 34.1 %, aunque empatado técnicamente con la opción “otro” (34.5 %), lo que refleja tanto su potencial como la volatilidad del electorado petista.

PAN y PRD: sin figuras dominantes

En el PAN, la diputada federal Adriana Dávila y Juan Carlos Sánchez se encuentran casi empatados con 17.2 % y 17.0 % respectivamente, mientras que en el PRD, Juan Manuel Cambrón lidera con un 28.2 %, seguido de Blanca Águila (21.7 %). En ambos partidos, la opción “otro” también se mantiene alta, reflejando la necesidad de construir liderazgos más sólidos.

Conclusión: Tlaxcala, un tablero electoral en disputa.

Los resultados muestran que ningún partido tiene aún una candidatura indiscutible, lo que anticipa procesos internos intensos y un escenario electoral abierto.

Sin embargo, el alto porcentaje de encuestados que aún prefieren “otro” en todos los partidos es también un mensaje claro: la ciudadanía no se da por convencida y exige nuevos perfiles, propuestas claras y cercanía real.

Morena domina el tablero: 53.2 % de intención de voto directa.

Si hoy fueran las elecciones para gobernador(a), el 53.2 % de las personas encuestadas votaría por Morena, seguido del PVEM con 16.5 % y el PAN con 9.4 %. El PRI apenas alcanza un 2.3 %, quedando incluso por debajo de Movimiento Ciudadano (3.8 %).

Este posicionamiento se consolida aún más cuando se mide la intención de voto por coaliciones: la alianza Morena-PVEM-PT obtendría un abrumador 70.5 %, mientras que el bloque PAN-PRI no supera el 14.3 %.

El PRI, el partido más rechazado.

Un dato que refleja el desgaste de las estructuras partidistas tradicionales es la pregunta: ¿por cuál partido NUNCA votaría? Aquí, el PRI lidera con 33.3 % de rechazo, seguido por Morena (23.4 %) y PAN (22.2 %). Este dato sugiere que, si bien Morena es el favorito, también concentra un importante bloque de negativos.

Motivación de voto: gobierno y candidatos, por encima del partido

La decisión del voto está anclada principalmente en el desempeño del gobierno actual (47.5 %) y en los candidatos (45.8 %), mientras que solo un 6.7 % votaría por lealtad a un partido. Este hallazgo deja claro que los partidos deberán postular perfiles con arrastre real, ya que las siglas por sí solas ya no garantizan el respaldo ciudadano.

Coaliciones deseadas… pero no tan aceptadas.

Aunque en el escenario de alianzas Morena-PT-Verde arrasa con el 70.5 %, paradójicamente, el 77.1 % de los encuestados preferiría que su partido compita solo, sin coaliciones. Este resultado refleja una contradicción latente: la ciudadanía respalda alianzas funcionales en la práctica, pero en el imaginario colectivo aún se valora la pureza partidista.

Alta participación proyectada: el 98.2 % dice que sí votaría.

La encuesta también muestra un escenario altamente participativo: el 98.2 % de las personas afirma que acudiría a votar si hoy fueran las elecciones. Aunque en la práctica la participación siempre es menor, este dato anticipa un proceso electoral muy activo y con alta tensión política.

Conclusión: Tlaxcala quiere continuidad… pero también renovación.

Los datos dibujan un panorama favorable para la continuidad del proyecto de la 4T en Tlaxcala, pero también un electorado cada vez más crítico, exigente y reacio al reciclaje de cuadros políticos. El reto para todos los partidos será construir candidaturas creíbles, auténticas y con arraigo local.

La batalla no será solo de cifras, sino de confianza. Y esa, Tlaxcala ya dejó claro que no se gana con promesas, sino con resultados.

LOS DATOS QUE LLAMAN  LA ATENCIÓN.

EL VOTO DE MORENA.

Los datos duros nos permiten observar que Homero Meneses, obtiene su preferencia en un 81% de los simpatizantes de morena, el 8% de personas que un no decidido por cual partido votar y el 6 % del partido Verde, el restante 5% tiene su origen en personas que manifestaron su preferencia partidista por diferentes fuerzas excepto, PANALT, FxMT, RSPT y PAC.

Mientras que la senadora Ana Lilia Rivera, obtuvo el 63% de su preferencia de morena, el 14 del verde y el 23 restante de los otros partidos sin RSPT ni PAC.

Por su Parte Luis Vargas recolectó el 84 % de sus menciones desde morena, el 13% de su partido FxMT y el menor de sus porcentajes se diluye en diferentes opciones partidistas.

El presidente con licencia de morena en el estado, Carlos Augusto Pérez, consigue su respaldo en un 74 % de su partido y 15% de votantes que aún no definen algún partido político.

El  alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, reparte sus preferencias de morena y otras fuerzas, mientras que apenas arriba de la mitad de sus simpatizantes son de morena, el 53% de ellos, 36% son de diferentes militancias partidistas, y el 11% provienen del partido Verde.

Finalmente, La oveja negra del clan Cuellar, el diputado Federal Raymundo Vázquez, que está empatado con Sánchez García, basa su fuerza en morena, pues el 72% de sus posibles electores se identifican con este partido y el 28% restante se distribuye en diferentes partidos.

El voto del PT.

Alejandro Aguilar basa su preferencia como sigue: 43 % de morena, 20% del verde, 4% del PT y 33% disperso en las terceras fuerzas políticas del estado.

Irma Garay por su lado, basa su fuerza como a continuación se describe, 46% de morena, 25% de su partido el del trabajo, y 8% del verde, 17% este disperso en otros partidos.

Si bien el 58% de las preferencias del ex alcalde de Texoloc, son desde la cuarta transformación; a diferencia de sus correligionarios, Miguel Covarrubias, resulta más atractivo para los partidos fuera de la alianza de morena, pues el 42% vienen de diversos partidos políticos, el 40 de morena, el 11 del Partido Verde y solo el 7% del PT.

Datos interesantes en el partido Verde puesto que el liderazgo del munícipe huamantleco, se consolida, dado que el partido Verde aporta 70% de su fuerza reflejada en la encuestada de La bestia Política y Numetika; y solo el 15 de morena, huelga decir que el porcentaje restante está distribuido en diversos partidos.

Por su parte, Sergio González, más equilibrado, recibe su respaldo en un 47% de morena y en un 31 del verde, y un 20% de diferentes partidos, si usted tiene curiosidad cuantos puntos de esos 20 son azules, la respuesta es que 4% de esos 20, vienen del PAN.

El voto del PAN.

En el PAN, se nota el cambio de liderazgo, pues mientras que la otrora líder local panista, Adriana Dávila Fernández, obtuvo su respaldo en un 67% de otras fuerzas políticas, incluida morena y el 33% es apoyo panista.

Por su parte, Ángelo Gutiérrez supera las 3 cuartas partes de su preferencia, en el respaldo del partido que preside 76% y 24% externo. Incluso Miriam Martínez, con el 50% de sus menciones desde el PAN, y el 50% de fuera. Mientras que SAGA tiene su posicionamiento en el 70% más allá del Partido Acción Nacional y 30% son preferencias de corte panista

MC en este partido ambos candidatos sus preferencias son pocas desde su propio partido, pues la presidenta de MC, trae solo el 5% naranja; y Delfino Suarez el 15% es emecista.

La senadora Anabel Avalos por su parte sorpresivamente el menor de su respaldo es tricolor, pues solo el 11% es del PRI, incluso el 16% de los ciudadanos que la nombran son panistas, solo el 4 porcentual, de MC. La identidad partidista más alta en la preferencia para Avalos Zempoalteca, es de morena, pues el 38% de los posibles sufragios para Anabel, son de morena.

Rosalinda Muñoz, cuanta en sus preferencias con el 5 por ciento de votos priistas y el 95 restante es del exterior al PRI.

El presidente local del tricolor Enrique Padilla, tiene el reconocimiento del 8% de priismo, 92% de otros colores.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.