• Ana Lilia Rivera a favor del reconocimiento legal de la cocina tradicional como patrimonio vivo y eje de preservación cultural.

La senadora Ana Lilia Rivera Rivera destacó este jueves la aprobación, en el Senado de la República, de reformas a la Ley General de Cultura y Derechos Culturales que establecen la preservación y revitalización de la cocina tradicional mexicana como una prioridad nacional. Subrayó que esta medida tendrá un impacto directo en Tlaxcala, donde la gastronomía es un pilar de la identidad comunitaria símbolo de identidad, historia y cohesión social.

Con 75 votos a favor, el pleno avaló por unanimidad modificaciones orientadas a proteger los saberes culinarios transmitidos de generación en generación, reconociendo que la gastronomía mexicana no solo es una expresión cultural, sino un derecho que el Estado debe garantizar, promover y salvaguardar.

La cocina tradicional mexicana no solo es un pilar cultural, sino también una fuente esencial de salud y buena alimentación, basada en ingredientes naturales como el maíz, el frijol, el chile, los quelites y diversas semillas, además de que ofrece una dieta equilibrada, rica en nutrientes y profundamente ligada a prácticas sostenibles.

Es por ello, que a diferencia de los alimentos ultraprocesados, nuestras recetas ancestrales promueven una alimentación sana, accesible y con identidad, que fortalece el bienestar de las familias. Por ello, preservar la cocina tradicional también significa defender el derecho a una alimentación nutritiva, consciente y arraigada en los saberes comunitarios.

En ese sentido, Ana Lilia Rivera enfatizó que en Tlaxcala la cocina tradicional es una herencia viva que se conserva en hogares, mercados y celebraciones populares, a través de platillos elaborados con maíz, maguey y otros ingredientes originarios, reflejo de conocimientos ancestrales que hoy deben protegerse a través del fortalecimiento de políticas públicas por ser un patrimonio cultural y un motor de desarrollo local, especialmente en comunidades rurales e indígenas donde estas prácticas representan sustento económico y cohesión social.

“Porque en cada platillo está nuestra historia, en cada receta vive la memoria de nuestros pueblos y en cada cocina late la dignidad de nuestra gente. Defender nuestra comida es defender lo que somos. Por eso, desde el Senado seguiré luchando con firmeza para proteger nuestra cultura, nuestras tradiciones y el orgullo de ser pueblo. Nuestra cocina no se olvida, no se desplaza y no se negocia: se honra, se preserva y se defiende”, subrayó.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.