• La representación del Viernes Santo reunió a miles de asistentes en un evento que conjuga espiritualidad, identidad colectiva y una sólida organización comunitaria

En el marco de la Semana Santa 2026, el municipio de Santa Ana Chiautempan volvió a convertirse en epicentro de fe y tradición con la representación del Viacrucis de Viernes Santo, que en esta ocasión celebró su edición número 50 con la participación de más de 10 mil feligreses y visitantes, consolidándose como una de las expresiones religiosas más emblemáticas del estado y reconocida como patrimonio cultural inmaterial de Tlaxcala.

Cada año, las calles del municipio sarapero se transforman en un vasto escenario donde el Viacrucis no solo se representa: se siente y se hereda.

En 2026, esta manifestación alcanza una nueva dimensión al consolidarse como Patrimonio Cultural Inmaterial del estado, un reconocimiento que subraya su profundo valor histórico, comunitario y espiritual.

Desde tempranas horas, decenas de personas se congregaron en calles y templos para acompañar la escenificación de la Pasión de Cristo, en un ambiente de devoción. El recorrido avanzó por las principales calles hasta culminar con la crucifixión, uno de los momentos más significativos de la jornada.

Durante el trayecto, escenas como la primera caída de Jesús y el encuentro con María generaron emotivas expresiones entre los asistentes, quienes acompañaron cada estación con rezos, muestras de fe y pudieron presenciar una de las representaciones religiosas, donde la narrativa bíblica se entrelaza con la identidad colectiva.

No se trata únicamente de escenificar la Pasión de Cristo, sino de recrear una tradición que ha sido sostenida por generaciones enteras.

La organización de este evento es resultado del compromiso de grupos como “Proyección Juvenil”, que en 2026 celebra su edición número 50, así como de la “Hermandad de las 3 Caídas”, pilares de una logística que combina disciplina, devoción y sentido comunitario.

A ellos se suman familias enteras que, año con año, participan en la elaboración de alfombras de aserrín, en la preparación de vestuarios y de escenarios que dotan de realismo a cada pasaje representado.

El Viacrucis de Chiautempan es una expresión viva del tejido social. La participación comunitaria es el eje que da sentido a la celebración que refleja una memoria compartida que trasciende lo religioso para convertirse en patrimonio cultural.

Así, el Viacrucis de Chiautempan volvió a mostrar la fuerza de una tradición que trasciende generaciones, donde la fe se expresa en cada paso del recorrido y en cada escena que revive uno de los pasajes más representativos del cristianismo.

Para la edición 2026, autoridades municipales y estatales reforzaron los operativos de seguridad y estrategias de atención turística, debido al impacto que este evento tiene tanto en la vida espiritual como en la proyección cultural de Tlaxcala.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te has perdido

Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.