Mariana LOVERA | El gobierno del estado de Tlaxcala desplegó un operativo de atención y evaluación tras la fuerte tormenta de granizo registrada la tarde de este sábado 4 de abril, un fenómeno que sorprendió a varios municipios y generó afectaciones preliminares.

Brigadas de la Coordinación Estatal de Protección Civil recorren ya las zonas impactadas para verificar posibles daños en viviendas, vialidades y a la población, con el objetivo de brindar una respuesta oportuna.

La lluvia torrencial y la caída de granizo que se presentó este Sábado Santo provocó graves daños e inundaciones en diversas zonas de Tlaxcala: el mercado municipal, la Plaza Vértice, la Tienda China, la Bodega Aurrerá, la comunidad de Acuitlapilco, Ocotlán y su calzada, donde se registraron deslaves que dañaron varios vehículos y dejaron intransitable la vía.

Otras vialidades afectadas fueron el bulevar Revolución, el bulevar Mariano Sánchez, la carretera Ocotlán-Chiautempan y la zona de la Rivereña.

El sistema de drenaje – en combinación con la basura- resultó insuficiente ante la lluvia repentina, que anegó negocios y comercios. En cuestión de segundos, el nivel del agua se elevó de forma inesperada y causó estragos en los establecimientos.

Los comerciantes del tianguis sabatino también sufrieron pérdidas: los toldos quedaron dañados por el granizo, mientras que frutas, verduras y hortalizas flotaban en la explanada del mercado ante el colapso de los desagües.

Las calles del centro histórico y hasta el bulevar Mariano Sánchez se vieron anegadas, transformando los vehículos de cuatro ruedas en una especie de automóviles navegables.

El agua ingresó a viviendas y locales comerciales; los dueños intentaron salvar sus productos y muebles, aunque en algunos casos el nivel del líquido alcanzó al menos 40 centímetros.

Las autoridades informaron que las labores de inspección continúan en curso, por lo que en las próximas horas se dará a conocer un balance oficial con el alcance de los posibles daños y, en su caso, las acciones a seguir.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.