• La senadora priista advierte que la protesta de campesinos y transportistas refleja un problema nacional desatendido.
  • Exige al gobierno abandonar la confrontación y abrir soluciones de fondo con justicia y seguridad

La senadora por Tlaxcala, Anabell Ávalos Zempoalteca, fijó una postura crítica frente a los hechos registrados en Nanacamilpa, donde campesinos y transportistas se movilizaron para exigir atención a sus demandas. A través de sus redes sociales, la legisladora señaló que lo ocurrido no es un caso aislado, sino el reflejo de una problemática nacional que ha sido ignorada por las autoridades.

Ávalos Zempoalteca subrayó que las exigencias del sector son legítimas y urgentes, al incluir temas como la inseguridad en carreteras, la extorsión, los altos costos de operación y la falta de condiciones dignas para la producción. En ese sentido, cuestionó la falta de respuestas efectivas por parte de los distintos niveles de gobierno, lo que ha llevado a los afectados a manifestarse públicamente.

Con un tono enfático, la senadora rechazó cualquier intento de criminalizar a los campesinos, al advertir que son un pilar fundamental para la economía y la estabilidad social del país. “No son enemigos del Estado”, sostuvo, al tiempo que denunció el abandono institucional que, afirmó, ha profundizado el malestar en el sector rural.

Asimismo, criticó el uso de la fuerza y la confrontación como mecanismos de contención, al considerar que estas estrategias no solo son ineficaces, sino que agravan la desconfianza ciudadana. Desde su perspectiva, la respuesta gubernamental ha sido limitada y carente de sensibilidad frente a un problema estructural.

La legisladora priista hizo un llamado firme a las autoridades para establecer canales de diálogo reales y efectivos que permitan atender de fondo las demandas. Insistió en que la solución pasa por garantizar seguridad, erradicar prácticas como la extorsión y generar condiciones económicas justas para quienes sostienen la producción en el campo.

Finalmente, la senadora Anabell Ávalos Zempoalteca advirtió que tanto México como Tlaxcala requieren acuerdos construidos desde el entendimiento y no desde la imposición. De no atenderse con seriedad, alertó, conflictos como el de Nanacamilpa podrían replicarse en otras regiones del país, evidenciando una creciente fractura entre gobierno y sociedad.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.