Por: Redacción | La Bestia Política

En el terreno del deporte y de la política, las victorias no solo se cuentan por números: se miden por el impacto, la capacidad de reacción y la lectura perfecta de las crisis. En una exhibición de carácter sobre el césped del Estadio Tlahuicole, los Coyotes de Tlaxcala vinieron de atrás para derrotar 4-2 a los Piratas de Veracruz, rompiendo quinielas y demostrando que la jauría tiene el músculo necesario para competir en la cima del Torneo Apertura 2026.

El aspecto deportivo: La metamorfosis táctica que desarticuló a la mejor defensa

Desde una perspectiva puramente deportiva, el partido fue una cátedra de gestión de crisis y eficacia ofensiva:

Lectura de partido tras el vendaval inicial: Durante los primeros 35 minutos, Piratas impuso su jerarquía de favorito —respaldado por su goleada de 4-0 sobre Oaxaca— marcando a través de Daniel Lajud (18′ de penal) y Diego Cruz (32′). El verdadero mérito deportivo de Coyotes no estuvo en evitar el golpe, sino en la fuerza mental para no desmoronarse y encontrar el gol del descuento vía Erick Robles (40′ de penal) justo antes del descanso.

Presión alta y rompimiento de líneas: En la parte complementaria, el cuerpo técnico de Tlaxcala replanteó la estrategia. En lugar de replegarse ante la mejor defensiva del torneo, Coyotes adelantó sus líneas, ahogó la salida veracruzana y explotó las bandas.

El factor Erick Robles (Jugador del Partido): Su doblete al 52′ no solo significó el 2-2, sino que quebró anímicamente al rival y desarmó el esquema táctico que mantenía a Veracruz como la zaga menos goleada.

Cierre de contundencia quirúrgica: La garra exhibida semanas atrás al rescatar un empate con diez hombres ante Morelia volvió a hacerse presente. Christian Henrique Mora de Oliveira Silva concretó la voltereta con anotaciones al 88′ y al 90+6′, firmando cuatro goles en 90 minutos frente a una defensiva que promediaba registros casi imbatibles.

El contrapeso político y estratégico: Salto de calidad en el momento justo

El triunfo tiene un alto valor estratégico dentro de la competencia. Con estas tres unidades, Tlaxcala da un brinco determinante al pasar del puesto 13 al lugar 10 de la clasificación general, metiéndose de lleno en la pelea por la liguilla.

A la jauría le restan tres auténticas «finales» en el cierre del torneo regular. Controlar su propio destino dependerá de mantener esta misma disciplina y contundencia para asegurar no solo el boleto a la fase final, sino la posibilidad de recibir los duelos decisivos en la fortaleza del Tlahuicole.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.