{"id":75746,"date":"2026-06-11T10:12:34","date_gmt":"2026-06-11T16:12:34","guid":{"rendered":"https:\/\/labestiapolitica.com.mx\/?p=75746"},"modified":"2026-06-11T10:12:34","modified_gmt":"2026-06-11T16:12:34","slug":"el-balon-rueda-la-realidad-golpea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labestiapolitica.com.mx\/?p=75746","title":{"rendered":"El bal\u00f3n rueda, la realidad golpea."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Omar G. Tlachi | <\/strong><\/em>Hoy empieza el Mundial en nuestra casa. Para quienes amamos este deporte, la fecha desata inevitablemente una oleada de nostalgia, una especie de b\u00fanker de la memoria que nos hace repasar lo que fuimos y d\u00f3nde est\u00e1bamos cada cuatro a\u00f1os. Yo nac\u00ed en 1983; por ende, del Mundial de M\u00e9xico 86 no tengo un solo recuerdo. Mi verdadera memoria futbolera despert\u00f3 en Estados Unidos 94, cuando era un ni\u00f1o de primaria de escasos 11 a\u00f1os, emocionado con aquel partido contra Bulgaria y la m\u00edtica final entre Brasil e Italia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bPara Francia 98, el mundial me atrap\u00f3 en la preparatoria, viviendo esa adolescencia donde se construyen los pocos pero verdaderos amigos de la vida. En mi casa, mientras tanto, la pol\u00edtica era el pan de cada d\u00eda; mi madre la discut\u00eda a todas horas. Aquel a\u00f1o mundialista coincidi\u00f3 de manera exacta con el hist\u00f3rico sismo pol\u00edtico de Tlaxcala: el PRI perdi\u00f3 por primera vez la gubernatura frente a Alfonso S\u00e1nchez Anaya. Para mi familia el golpe fue doblemente duro: mi padre pertenec\u00eda al grupo cercano del candidato priista Joaqu\u00edn Cisneros, y en medio de esa dolorosa derrota pol\u00edtica, sufrimos la p\u00e9rdida de mi abuela y de gente entra\u00f1able. Fue un a\u00f1o de rupturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bDespu\u00e9s vendr\u00eda el pre\u00e1mbulo de otra gran transici\u00f3n en las elecciones de 2004, que preparar\u00edan el terreno para que el estado se pintara de azul con la llegada de H\u00e9ctor Ortiz al gobierno a principios de 2005. Para el Mundial de Alemania 2006, a mis 23 a\u00f1os, yo ya llevaba un a\u00f1o picando piedra en el mundo laboral; mis pininos en Coracyt grabando programas de terror y meti\u00e9ndome al ruedo de la organizaci\u00f3n de eventos masivos como el Grito de Independencia o la log\u00edstica de los contingentes tlaxcaltecas en Puebla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bSin embargo, el mundial que parti\u00f3 mi historia en dos fue Sud\u00e1frica 2010. Pol\u00edticamente se cocinaba el regreso del PRI con Mariano Gonz\u00e1lez Zarur como gobernador electo, pero en lo personal, ese a\u00f1o lleg\u00f3 a mi vida mi \u00fanico y verdadero amor: el nacimiento de mi hijo. Por eso, Brasil 2014 fue m\u00e1gico; fue el primer torneo que disfrut\u00e9 a su lado, vi\u00e9ndolo emocionarse con apenas cuatro a\u00f1os. Para Rusia 2018, mi vida profesional dio otro giro al incorporararme como subdirector acad\u00e9mico en el Cecyte de Nopalucan, cerrando aquella larga etapa de productor de eventos que inici\u00e9 desde la universidad. Y el \u00faltimo, Qatar 2022, nos recibi\u00f3 con una nostalgia densa, pesada, saliendo de una pandemia global que nos arrebat\u00f3 a demasiadas personas queridas en el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bHoy, en este jueves de inauguraci\u00f3n, regresamos al punto de partida. Pero el M\u00e9xico de 2026 no es el de antes. Hoy el bal\u00f3n rueda en un pa\u00eds roto. Nos quieren recetar la f\u00f3rmula de negar, negar y negar que hay violencia, pero los datos duros del propio gobierno, los desmienten por completo: la escala de la violencia se ha elevado a niveles alarmantes. Tlaxcala tambi\u00e9n est\u00e1 roto. Vivimos en una naci\u00f3n con la econom\u00eda estancada, la deuda asfixiando el futuro y la herida sangrante de m\u00e1s de 130,000 personas desaparecidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bEste Mundial ya no es el de la gente; se ha convertido en un espect\u00e1culo de \u00e9lite para unos cuantos. El f\u00fatbol, por cuestiones puramente econ\u00f3micas, dej\u00f3 de ser accesible para el pueblo. La gran mayor\u00eda de los mexicanos, los que tenemos que salir a corretear la chuleta en el d\u00eda a d\u00eda, no estaremos en un palco; lo sintonizaremos desde la peque\u00f1a pantalla de un celular o de reojo en alguna televisi\u00f3n p\u00fablica mientras trabajamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bA pesar de todo, nos emociona. S\u00ed, nos emociona y nos aferramos a esa vieja fantas\u00eda infantil de ver a la Selecci\u00f3n Mexicana levantar la copa en nuestra propia tierra. El debut de la selecci\u00f3n hoy nos regalar\u00e1, si ganamos, una peque\u00f1a e indispensable dosis de alegr\u00eda. Un b\u00e1lsamo de noventa minutos. Pero seamos realistas: cuando el \u00e1rbitro pite el final y las luces del estadio se apaguen, la fantas\u00eda habr\u00e1 terminado. Un gol no va a borrar los muertos, ni va a regresar a los desaparecidos, ni va a arreglar la econom\u00eda. El triunfo de hoy nos dar\u00e1 un respiro, pero ma\u00f1ana nos despertaremos exactamente en el mismo M\u00e9xico y en el mismo Tlaxcala que hoy siguen rotos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200bPerdonen si soy inoportuno, pero que la fiesta del bal\u00f3n no nos vuelva ciegos ante la realidad. Que ruede la pelota, pero que no se nos olvide el pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Omar G. Tlachi | Hoy empieza el Mundial en nuestra casa. 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