Ninguna familia tlaxcalteca debería vivir momentos de miedo, tensión o incertidumbre por expresar sus preocupaciones y defender aquello que considera justo para su comunidad.
Las diferencias se resuelven con diálogo, escucha y respeto, nunca con acciones que profundicen la confrontación ni lastimen el tejido social de nuestro estado.
Hoy hago un llamado respetuoso pero firme a las autoridades para privilegiar el entendimiento, proteger la integridad de las personas y poner por delante el bienestar de las familias. Ningún proyecto vale más que la tranquilidad, la seguridad y la dignidad de nuestra gente.
Mi solidaridad está con las y los habitantes de Atlangatepec. Como senadora, seguiré alzando la voz para defender a Tlaxcala, para que la ciudadanía sea escuchada y para que siempre prevalezca la paz por encima de cualquier diferencia.
Tlaxcala merece unidad, respeto y soluciones; nunca división ni miedo
