Me voy a referir a los hechos divulgados en diversos medios de comunicación, respecto a los hechos de violencia cometidos por el Primer Regidor del ayuntamiento del municipio de Tlaxcala, en contra de la esposa de dicha persona.

Se trata de un hecho que no puede pasar desapercibido, toda vez que, además de ser hechos cometidos en contra de una mujer, la conducta es la de un servidor público,

En este sentido, tanto la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como la Ley Local, en relación con las disposiciones del Código Penal para el Estado de Tlaxcala, que tipifica los delitos de Violencia Familiar y de Género, deben de cumplirse a cabalidad, toda vez que, la condición de servidor público de la persona señalada como agresora, adquiere una dimensión distinta a la un ciudadano común, puesto que los servidores públicos debieran ser ejemplo de conductas apegadas a la ley y a la moral, máxime cuando se trata no solo de la violencia hacia una mujer, sino a la esposa misma del servidor público.

Es un hecho que no puede pasar desapercibido, pues además de estar en los medios de comunicación, los que han publicitado la información e imágenes del agresor y su víctima, resultan de interés público al ser el señalo como autor de la conducta ilícita, uno de los representantes que integran el ayuntamiento de la capital del Estado, los que, sin pedirles que sean perfectos en su actuar, sí en cambio, sus conductas tanto como servidores públicos como en sus relaciones familiares y personales, debieran ser apegadas a la legalidad y al respeto a la integridad física y moral de las demás personas y de sus familiares en lo particular.

Por lo anterior, desde esta Tribuna, hago un enérgico llamado a las autoridades ministeriales y quienes tengan competencia sobre la violencia familiar y de género en contra de las mujeres, a que no solo investiguen los actos vergonzantes dados a conocer, sino que, apliquen estrictamente la ley, pues de nada sirve que este Congreso haya legislado para garantizar a las mujeres no ser víctimas de ningún tipo de violencia y, cuando ésta ocurre, sobre todo cuando está involucrado un servidor público, solo se hagan declaraciones genéricas y hasta exculpatorias, y no se propicie ninguna medida de protección ni mucho menos se sancione la conducta agresora.

Para empezar, el regidor involucrado en los hechos dados a conocer, debiera solicitar licencia a su cargo, a efecto de permitir que las autoridades competentes tengan plena libertad para realizar sus investigaciones, apliquen las medidas de protección necesarias y, en su caso, se sancione la conducta agresora.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.