Mariana LOVERA// La indignación ciudadana estalló este viernes en la comunidad de Cuamantzingo, donde vecinos retuvieron a funcionarios municipales y aseguraron patrullas tras la negativa del alcalde Héctor Prisco Fernández a presentarse para atender la crisis de inseguridad que azota la región. Los manifestantes acusan al presidente municipal de evadir responsabilidades y “lavarse las manos” ante una ola de robos, incluido el de un tractor.
La tensión escaló cuando los pobladores, hartos de la inacción gubernamental, mantuvieron retenidos al regidor de Seguridad, Ezequiel Romero, y al director de Seguridad Pública Municipal, Valentín Hernández, y exigieron que el alcalde firme compromisos concretos, entre ellos, la inmediata aportación municipal del 50% restante para la construcción de una caseta de vigilancia que albergaría a elementos de la Guardia Nacional. La comunidad ya construyó la mitad de la obra con recursos propios.
Durante una tensa llamada telefónica entre el regidor retenido y el alcalde, se evidenció el descontento. “A ver, presidente, cuando usted necesitó los votos anduvo viendo casa por casa, ¿no? Entonces, ¿por qué ahora no puede dar la cara?”, reclamó una vecina. La respuesta del edil fue eludir la acusación: “No, yo nunca acudí a su casa, señora”. Posteriormente, en lugar de comprometerse a acudir, el alcalde le dijo al regidor: “Yo te solicitaría que cuidaras tu integridad y que te apartaras por el momento de ahí”. Ante esto, los vecinos respondieron: “Que se quede retenido el regidor… tendrá usted que venir por él”.
La situación se agravó cuando una ambulancia, también retenida inicialmente, pudo salir con el pretexto de atender una emergencia, hecho que los manifestantes calificaron como un “engaño”. Como represalia, aseguraron más patrullas municipales y estatales.
Los inconformes han ampliado sus exigencias: piden patrullajes constantes de la Guardia Nacional y la intervención de la Secretaría de Gobierno del Estado. Advierten que la protesta continuará de manera indefinida hasta que el alcalde Héctor Prisco Fernández “de la cara” y solucione los problemas de inseguridad que, aseguran, tienen a los agricultores a merced de la delincuencia organizada.
Hasta el cierre de esta edición, el alcalde no se había presentado en la comunidad, profundizando la crisis de gobernabilidad y dibujando un paralelismo: “Se portó como Poncio Pilatos, se lavó las manos”.
