Mariana LOVERA// Políticas tlaxcaltecas de diferentes signos partidistas cerraron filas para repudiar y exigir una disculpa pública a la escritora Sabina Berman, quien utilizó el gentilicio “tlaxcalteca” de manera despectiva en redes sociales para referirse a la senadora Lilly Téllez.
El origen de la polémica fue una publicación de Berman en la plataforma X (antes Twitter), donde, en el contexto de un intercambio político, se refirió a Téllez como “María Corina Machado tlaxcalteca”, empleando el término como sinónimo de descalificación.
La reacción no se hizo esperar. Desde el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la senadora Anabell Ávalos Zempoalteca emitió un comunicado enérgico donde lamentó y rechazó lo que calificó como “expresiones despectivas e inaceptables”.
“Tlaxcala no es un insulto: es raíz, es identidad y es una de las aportaciones más relevantes en la construcción de México”, afirmó la legisladora. Ávalos subrayó que usar el origen de una persona como argumento peyorativo evidencia “un grave desconocimiento de la historia nacional” y falta de respeto a un pueblo entero. Exigió a Berman una disculpa pública y abogó por un debate basado en ideas y respeto, no en prejuicios.
Por su parte, desde la óptica de la panista, Adriana Dávila, exdiputada y exsenadora, con un tono combativo, aclaró dos puntos: primero, que Lilly Téllez es sonorense, no tlaxcalteca, y segundo, que “#Tlaxcala no es insulto ni muletilla retórica”.
“Usar ‘tlaxcalteca’ como burla —además de incorrecto— revela prejuicios e ignorancia, no argumentos”, escribió. Dávila desvió el ataque hacia la administración estatal actual, señalando que “lo único malo de Tlaxcala es estar gobernada por el mismo partido que usted defiende, Sabina”, en alusión al partido en el poder a nivel federal, Morena.
Ambas respuestas, aunque con estilos y enfoques partidistas distintos (Ávalos enfatizando el orgullo histórico y Dávila combinando la defensa identitaria con la crítica política), convergen en un mismo mensaje: la defensa de la dignidad de Tlaxcala y el rechazo al uso de su gentilicio como herramienta de ofensa.
La polémica ha generado un amplio debate en redes sociales, donde usuarios han coincidido en señalar que el comentario de Berman transgrede los límites de la crítica política para convertirse en una ofensa cultural e histórica contra una entidad fundacional de México. Hasta el momento, Sabina Berman no se ha pronunciado para ofrecer una disculpa o aclarar sus dichos.
