El Congreso del Estado de Tlaxcala fue sede de la etapa estatal del XXIV Certamen Nacional de Oratoria “Licenciado Benito Juárez García”, evento que se desarrolló en el Patio Vitral del recinto legislativo y que reunió a 19 jóvenes tlaxcaltecas con el propósito de fortalecer el diálogo, la reflexión y la expresión libre de las juventudes. En esta fase resultó ganador Adolfo Hernández Hernández, quien representará a Tlaxcala en la etapa nacional que se celebrará el próximo 27 de marzo en Oaxaca.

En su mensaje, el presidente de la Comisión de Juventud y Deporte del Congreso del Estado, diputado Emilio De la Peña Aponte, señaló que en pleno siglo XXI, cuando el mundo parece hablar al mismo tiempo, lo verdaderamente valioso no es solo tener una voz, sino saber utilizarla con conciencia. Indicó que, aunque las plataformas tecnológicas permiten una conexión constante, la cercanía digital no siempre garantiza la comprensión humana, por lo que la oratoria mantiene plena vigencia al permitir comunicar ideas con responsabilidad, tocar la razón y conmover el espíritu.

Por su parte, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, diputado David Martínez del Razo, subrayó que este certamen representa un espacio de encuentro y reflexión profunda, donde las juventudes pueden defender sus ideales y demostrar que están preparadas para afrontar los retos del presente y del futuro.

Durante el certamen, las y los participantes abordaron diversos temas de relevancia nacional e internacional, entre ellos el uso de la inteligencia artificial y sus consecuencias en la formación de las juventudes, el desplazamiento forzado en una sociedad globalizada, la migración como fenómeno mundial, la participación política de la generación Z, la inclusión social como pilar de la democracia y el papel de los organismos internacionales frente a las violaciones al derecho internacional.

En el certamen participaron 19 jóvenes tlaxcaltecas; tras la deliberación del jurado calificador, el segundo lugar fue para Fernando Joaquín Mejía Espinoza, acreedor a un premio de cinco mil pesos, mientras que el tercer lugar lo obtuvo Juan Manuel Muñoz Pérez, quien recibió un estímulo económico de dos mil quinientos pesos. El ganador recibió un premio de diez mil pesos, además del pase para representar a Tlaxcala en la etapa nacional que se llevará a cabo el próximo 27 de marzo en el Estado de Oaxaca.

El presídium estuvo integrado por el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, diputado David Martínez del Razo; el presidente de la Comisión de Juventud y Deporte, diputado Emilio de la Peña Aponte; la directora del Instituto Tlaxcalteca de la Juventud, Lucero Morales Tzompa; y la diputada María Aurora Villeda Temoltzin, integrante de dicha comisión.

El jurado calificador estuvo conformado por José Tomás Juárez Muñoz, Maricela Martínez Sánchez, Giscell Gamboa Ávila, Guadalupe Morales García y David Chamorro Zarco.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.