• El IDET presentó los resultados de los eventos deportivos del primer trimestre del año que fortalecieron la proyección internacional del estado y logró la clasificación de atletas locales rumbo a la Olimpiada Nacional

El director del Instituto del Deporte de Tlaxcala (IDET), Daniel Moncayo Cervantes, presentó el informe de los eventos que albergó Tlaxcala durante el primer trimestre de 2026, en el que destacó la consolidación del estado como sede de competencias nacionales e internacionales, con alta participación y proyección global de la entidad.

En los Diálogos Circulares de la Coordinación de Comunicación del Gobierno del Estado, Moncayo Cervantes destacó que Tlaxcala rompió récords de asistencia en eventos nacionales como el Torneo Nacional de Judo “Tomoyoshi Yamaguchi”, realizado del 19 al 22 de febrero, que reunió a mil 436 asistentes, generó 305 noches de hospedaje y más de 13 mil 500 alimentos servidos, además de implementar por primera vez cinco áreas de combate simultáneas en un mismo recinto.

En marzo, la Copa Presidente de Tiro con Arco registró cerca de 950 asistentes en su segunda edición, superando cifras anteriores y consolidándose como una plataforma clave rumbo a la Olimpiada Nacional y los Juegos Panamericanos 2026.

A nivel internacional, el Tour Mundial de Voleibol de Playa Tlaxcala 2026 marcó un punto de inflexión al ampliar su formato a cinco días de competencia, con más de 150 partidos, cuatro canchas de juego, dos de calentamiento y tres de entrenamiento.

El titular del IDET detalló que el evento acumuló más de 50 horas de transmisión televisiva internacional y superó los 10 mil asistentes, además de incorporar un Fan Fest que fortaleció la proyección de la marca Tlaxcala.

En paralelo, Tlaxcala fue sede de las etapas regionales de la Olimpiada Nacional CONADE 2026 en distintas disciplinas. En boxeo participaron 350 deportistas, con 256 noches de hospedaje y 2 mil 580 alimentos entregados, logrando la clasificación de 15 pugilistas tlaxcaltecas.

En atletismo, la participación ascendió a 704 atletas, con 985 noches de hospedaje y más de 10 mil 500 alimentos, y 20 deportistas locales clasificaron a la siguiente fase.

Asimismo, en basquetbol modalidad 5×5 compitieron 306 deportistas, mientras que en béisbol 5 participaron 80 atletas, disciplina en la que Tlaxcala logró clasificar a un equipo. Estas etapas contaron con la presencia de delegaciones de Puebla, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, IMSS, UNAM y Tlaxcala.

Daniel Moncayo subrayó que la continuidad de eventos responde a la capacidad instalada de la Ciudad Deportiva de Alto Rendimiento en Apizaco, que ha permitido posicionar a Tlaxcala en el calendario nacional e internacional, además de fortalecer la preparación de atletas rumbo a la Olimpiada Nacional.

Como parte de esta política deportiva, el IDET impulsa la creación del primer Muro de la Fama del Deporte en Tlaxcala, un espacio que reconocerá a deportistas y entrenadores —convencionales y adaptados— que han destacado a nivel nacional e internacional. La convocatoria establece la recepción de propuestas en la Ciudad Deportiva de Alto Rendimiento de Apizaco, con fecha límite al 9 de julio de 2026

Este proyecto busca otorgar un espacio histórico y emblemático a las y los deportistas —activos y retirados— que han colocado a Tlaxcala en lo más alto a nivel nacional e internacional y se trata del primer esfuerzo de este tipo en la entidad, cuya develación se prevé acompañar con una gala a finales de año.

El proceso de selección estará a cargo de un jurado autónomo integrado por representantes de la Cámara de Diputados, el gabinete estatal, el Comité Olímpico Mexicano, la Conade, así como por un deportista olímpico y un ex deportista profesional.

Con estos resultados, Tlaxcala refuerza su vocación deportiva mediante una estrategia que articula infraestructura, organización de eventos de alto nivel y reconocimiento al talento local, consolidándose como una sede competitiva y en crecimiento dentro del mapa deportivo del país.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.