• La destacada investigadora, docente y gestora cultural deja un legado fundamental en la preservación de las tradiciones y el patrimonio del estado

El Gobierno del Estado lamenta profundamente el fallecimiento de la antropóloga, investigadora y promotora cultural Yolanda Ramos Galicia, figura clave en la preservación, estudio y difusión de las tradiciones, la gastronomía y la identidad del pueblo tlaxcalteca.

La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros expresó su pesar por el fallecimiento de una destacada tlaxcalteca, a quien describió como una mujer ejemplar que dedicó su vida al conocimiento, la preservación y la difusión de la riqueza cultural del estado.

“Fue una tlaxcalteca ejemplar, que amó profundamente a su tierra y que contribuyó de manera invaluable al entendimiento de nuestra cultura popular, así como a la difusión de nuestras tradiciones. Su legado permanecerá vivo en la memoria colectiva de nuestro pueblo”, afirmó.

Originaria de la capital del estado, Ramos Galicia dedicó su vida al conocimiento y a la construcción de instituciones culturales que hoy forman parte del patrimonio del estado. Su trabajo se distinguió por una visión social de la antropología, cercana a las comunidades y comprometida con la memoria colectiva.

Formada inicialmente en la Escuela Nacional de Educación Física y con estudios en Danza Regional en el Instituto Nacional de Bellas Artes, amplió su preparación académica en arte, arqueología y museografía en París, Francia. A lo largo de su vida profesional, colaboró con instituciones nacionales e internacionales como el Instituto Mexicano del Seguro Social, museos en Francia, así como diversas áreas del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Puebla y Tlaxcala.

Destacó por su papel como promotora cultural e impulsora de proyectos museísticos. Fue fundadora de espacios emblemáticos como la Casa de las Artesanías de Tlaxcala y el Museo de Artes y Tradiciones Populares de Tlaxcala, desde donde fortaleció la identidad cultural y el reconocimiento del trabajo artesanal en la entidad.

Jugó un papel fundamental en la creación del Museo Regional del INAH en Tlaxcala, contribuyendo de manera decisiva al fortalecimiento de la identidad y el orgullo de las y los tlaxcaltecas.

Su labor trascendió el ámbito académico al documentar, preservar y difundir la riqueza de las tradiciones populares.

Asimismo, su legado incluye aportaciones fundamentales en el estudio de la gastronomía tradicional, las expresiones culturales y las prácticas comunitarias, dejando una huella perdurable en generaciones de investigadores, estudiantes y promotores culturales.

En 2017, fue distinguida con la Presea Tlaxcala, máximo reconocimiento que otorga el estado, en honor a su destacada trayectoria académica y profesional, así como a su incansable labor en favor del patrimonio cultural.
Entre sus aportaciones también sobresale la publicación «Así se come en Tlaxcala», obra que recoge años de investigación sobre la riqueza gastronómica de las comunidades locales.

El Gobierno del Estado reconoce en Yolanda Ramos Galicia a una mujer que dedicó su vida a dignificar las raíces de Tlaxcala, a dar voz a sus comunidades y a preservar su historia para las futuras generaciones.

Su legado permanece en las instituciones que ayudó a consolidar, en sus publicaciones y, especialmente, en el reconocimiento del valor cultural de las y los artesanos tlaxcaltecas, a quienes siempre consideró pieza fundamental de sus proyectos.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.