Demian Márquez | El secretario de Seguridad en Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo, aseguró que el operativo desplegado el pasado martes en Nanacamilpa para desalojar a campesinos que bloqueaban la carretera federal se realizó conforme a los protocolos establecidos por la ley, descartando un uso excesivo de la fuerza pública.

Durante una serie de cuestionamientos en los diálogos circulares, el funcionario explicó que la intervención respondió a la necesidad de restablecer el orden, luego de que la manifestación, que en un inicio era de carácter social, escaló a actos que, según dijo, pusieron en riesgo a terceros.

Señaló que algunos participantes portaban objetos como machetes y artefactos explosivos artesanales, lo que, afirmó, dejó de encuadrarse en una protesta pacífica.

Respecto al uso de herramientas como gas lacrimógeno y agua a presión, Perea Marrufo sostuvo que se trató de medidas no letales aplicadas de forma gradual, conforme a los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad que rigen el uso de la fuerza.

Añadió que no se registraron personas lesionadas, pese a versiones de los campesinos apuntaban lo contrario.

En cuanto a la cadena de mando, el secretario indicó que no se requirió una orden específica para actuar, ya que liberar vías de comunicación es una obligación institucional cuando se afectan derechos de terceros.

Subrayó que el bloqueo de carreteras constituye un delito federal y que el Estado debe intervenir para evitar daños a la economía y la movilidad.

Sobre la presunta detención de dos campesinos, negó que hayan sido puestos a disposición del Ministerio Público, asegurando que únicamente hubo diálogo con los manifestantes.

También rechazó cualquier violación a derechos humanos durante el operativo.

Finalmente, destacó que la intervención se llevó a cabo en coordinación con autoridades federales, en un contexto donde bloqueos similares se registraban en otras entidades del país.

Perea Marrufo reiteró que el objetivo principal fue garantizar la seguridad de la población y restablecer la circulación en una vía clave para el tránsito de mercancías y personas.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.