• El líder estatal, Juan Manuel Cambrón, denunció «seis hechos de represión» durante la administración estatal y retó a virtuales aspirantes de Morena a fijar postura ante el «silencio complaciente».
  • En otro orden de ideas, el líder del PRD confirmó que el partido prepara una impugnación contra el vocero Antonio Martínez Velázquez por la distribución de folletos informativos sobre la administración estatal.

Mariana LOVERA// El dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Juan Manuel Cambrón Soria, condenó enérgicamente el desalojo de productores ocurrido en el municipio de Nanacamilpa, el cual calificó como un acto de represión violenta y un reflejo del «talante autoritario» del gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros. En conferencia de prensa, el líder perredista exigió la destitución inmediata o la renuncia por dignidad de los titulares de las secretarías de Gobierno y de Seguridad Pública.

«No es la primera vez que lo decimos. Con este hecho acumulamos en total seis hechos de represión a lo largo de este gobierno», declaró Cambrón, haciendo eco de las denuncias previas de la diputada local perredista Laura Flores.

El dirigente centró sus críticas en la actuación de la Policía Estatal durante el desalojo en una vía federal. «La Policía Estatal actuó arbitrariamente en una vía federal, no le correspondía al gobierno del Estado intervenir y menos de esa manera haciendo uso de la fuerza», afirmó, lamentando que el diálogo haya sido sustituido por el uso de toletes y gas lacrimógeno.

En el punto más álgido de su declaración, Cambrón Soria apuntó directamente contra dos funcionarios clave del gabinete estatal:

· Luis Antonio Ramírez Hernández, Secretario de Gobierno, a quien acusó de «tremenda incapacidad e insensibilidad» por no abrir canales de diálogo antes del conflicto.
· Martín Perea Marrufo, Secretario de Seguridad Ciudadana, señalado por una «enorme incapacidad» para aplicar protocolos de contención que eviten el uso excesivo de la fuerza.

«Me parece que les ha quedado bastante grande el cargo a ambos. Exigimos su destitución por obligación o su renuncia por dignidad», sentenció.

El líder del PRD utilizó una frase que ha sido emblema del gobierno federal para contrastarla con la actuación local: «Qué triste que no pongan por adelante los abrazos. Para los delincuentes hay abrazos, pero para los ciudadanos hay toletazos».

Asimismo, se anticipó a la posible respuesta del Coordinador de Comunicación, Antonio Martínez Velázquez. Cambrón acusó al vocero de actuar con «soberbia» y descalificar automáticamente a los manifestantes tachándolos de opositores.

«Sí, si exigir justicia es ser oposición, está bien. Si reclamar libertad de expresión es ser oposición, se es oposición y eso no te quita el derecho de ciudadano», reviró el perredista, añadiendo que pareciera que solo quienes militan en el régimen de Morena tienen garantizados sus derechos constitucionales.

En un giro directo hacia la clase política rumbo al 2027, Cambrón cuestionó el silencio de quienes buscan suceder a Lorena Cuéllar dentro del partido guinda. Preguntó específicamente por:

· Alfonso Sánchez García, alcalde de Tlaxcala capital, a quien recordó paseando en «foros campesinos».
· Ana Lilia Rivera, senadora de la República, de quien dijo se asume como campesina.
· Raymundo Vázquez Conchas, diputado federal, a quien acusó de usar el sombrero «solo para la foto».

«Son cómplices silenciosos de lo que pasa en Tlaxcala, solapando las actitudes autoritarias del gobierno del Estado», remató Cambrón, advirtiendo que la despedida de la gobernadora Cuéllar «será envuelta en el manto del autoritarismo».

En otro orden de ideas, el líder del PRD confirmó que el partido prepara una impugnación contra el vocero Antonio Martínez Velázquez por la distribución de folletos informativos sobre la administración estatal, acto que el funcionario defendió como una estrategia para combatir la desinformación mediática y no como promoción anticipada. El PRD sostiene que dicha acción se realiza con recursos públicos y podría tener tintes electorales.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.