Redacción/La Bestia Política Tlaxcala/ Demián MÁRQUEZ/ Tlaxcala, Tlax.— Las bardas se han convertido en uno de los principales escenarios de la batalla política por el control de Morena y la candidatura al Gobierno de Tlaxcala rumbo a 2027, aunque los equipos de los dos aspirantes involucrados han negado que las pintas hayan sido contratadas, autorizadas o realizadas por ellos.

En calles y carreteras de distintos municipios han aparecido mensajes que hacen referencia al presidente municipal con licencia de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, y a la senadora con licencia Ana Lilia Rivera Rivera, dos de las figuras con mayor presencia dentro de la contienda interna del partido guinda.

Una muestra de esta disputa se observa en Chiautempan, donde distintas bardas han sido utilizadas para colocar mensajes de respaldo hacia ambos perfiles, como parte de una competencia territorial que busca dejar constancia de presencia política antes de que Morena defina quién encabezará su candidatura en la elección estatal.

Sin embargo, mientras las pintas se multiplican, ninguno de los dos grupos reconoce directamente su autoría.

En diferentes momentos, tanto Alfonso Sánchez García como Ana Lilia Rivera Rivera se han deslindado de la propaganda colocada en bardas, lonas y espectaculares. Sus respectivos equipos han sostenido que se trata de expresiones ciudadanas o acciones realizadas por simpatizantes, sin que exista una contratación o instrucción directa de los aspirantes.

El conflicto llegó desde hace meses al Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE). En abril, el organismo electoral determinó inicialmente no imponer medidas cautelares contra Rivera Rivera y Sánchez García, al considerar que no existían elementos suficientes para vincularlos directamente con las bardas identificadas con las frases “Es Ella” y “Es Él”.

El asunto fue impugnado y el Tribunal Electoral de Tlaxcala ordenó al instituto realizar un nuevo análisis sobre la propaganda, al considerar que la controversia no podía darse por concluida únicamente por la falta de reconocimiento de la autoría.

A principios de junio del año en curso, el Consejo General del ITE aprobó medidas cautelares para ordenar a Alfonso Sánchez García retirar 98 materiales propagandísticos colocados en bardas, lonas y espectaculares, al advertir que podían generar una promoción anticipada de su imagen ante la ciudadanía. «Voy acatar las medida, pero no estoy de acuerdo, porque no son mias»,  expresó ante medios de comunicación.

La controversia volvió a escalar el 28 de julio, cuando el Consejo General del ITE aprobó por unanimidad nuevas medidas cautelares dentro de un procedimiento ordinario sancionador iniciado contra Sánchez García por presuntos actos anticipados de campaña.

La autoridad electoral ordenó retirar 22 bardas localizadas en los municipios de San Pablo del Monte y Zacatelco, en las que aparecían las frases “San Pablo del Monte va con él” y “Zacatelco va con él”, acompañadas de un corazón, lo cual derivó de una denuncia presentada el 29 de abril por el ciudadano José Carlos Hernández Pérez, quien también señaló una posible promoción personalizada, utilización indebida de recursos públicos, propaganda política fuera del proceso electoral y una eventual responsabilidad de Morena por falta de vigilancia.

Entre los elementos denunciados se encontraban bardas, volantes, pegatinas, microperforados y publicaciones difundidas desde un perfil de Facebook identificado con el nombre de Alfonso Sánchez García.

Durante los recorridos realizados por la Oficialía Electoral fueron certificadas 22 bardas que mantenían visibles los mensajes, mientras que otras cinco ya habían sido borradas al momento de la inspección.

También fue localizada una cuenta de Facebook denominada “Alfonso Sánchez García”, donde aparecían imágenes relacionadas con Morena y expresiones como “#YoVoyConÉl” y “Yo soy Él”.

En su respuesta ante la autoridad electoral, Sánchez García negó que las bardas o la cuenta de Facebook le pertenecieran y aseguró que tampoco fueron autorizadas por él. Además, informó que presentó un deslinde respecto del perfil y solicitó a la plataforma digital revisar la cuenta.

Pese a esa negativa, el Consejo General consideró que la permanencia de la propaganda podía generar un posicionamiento anticipado frente al electorado y afectar el principio de equidad rumbo al proceso electoral local 2026-2027.

Por ello, concedió un plazo de 48 horas para retirar las 22 pintas, aclarando que la medida es preventiva y no representa una resolución definitiva sobre la responsabilidad de Sánchez García. El procedimiento continuará hasta que se determine el fondo de la denuncia.

Del lado de Ana Lilia Rivera, sus simpatizantes han atribuido las bardas a ciudadanos que expresan voluntariamente su respaldo a la senadora con licencia, descartando que exista una estrategia contratada directamente por su equipo.

Incluso, durante julio, seguidores de Rivera Rivera denunciaron que diversas pintas realizadas en distintos municipios habían sido vandalizadas y señalaron que los mensajes fueron colocados por ciudadanos que apoyan su proyecto político.

La disputa ya está en las calles. 

Más allá de quién pagó o autorizó las pintas, la aparición de mensajes vinculados con Alfonso Sánchez García y Ana Lilia Rivera Rivera confirma que la competencia interna dejó de desarrollarse únicamente dentro de Morena y se trasladó a las calles de Tlaxcala.

Cada barda se ha convertido en una declaración política, un intento por marcar territorio y una herramienta para medir la capacidad de movilización de los grupos que pretenden encabezar la sucesión estatal.

Mientras Morena intenta conducir su proceso interno sin fracturas, la guerra de bardas anticipa una contienda cada vez más intensa entre sus principales aspirantes.

Por ahora, las bardas tienen mensajes, colores y destinatarios, pero oficialmente siguen sin tener dueño.

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