• La legislatura local es la segunda más afectada por la reforma constitucional que limita el gasto legislativo al 0.70% del presupuesto estatal; solo Morelos sufre un recorte mayor

Mariana LOVERA// El Congreso de Tlaxcala se perfila como uno de los más castigados por la aplicación del Plan B impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, que a partir de 2027 reducirá drásticamente los presupuestos de sus legislaturas. De acuerdo con un análisis basado en los presupuestos de Egresos 2026 de las 32 entidades, Tlaxcala perderá tres de cada cinco pesos que actualmente ejerce su Poder Legislativo.

El Congreso de Tlaxcala opera este año con un presupuesto de 503 millones 506 mil 250 pesos, lo que representa el 1.6% del presupuesto estatal total, que asciende a 30 mil 86 millones 79 mil 28 pesos. Sin embargo, la reforma al artículo 116 constitucional obliga a que ningún Congreso local pueda destinar más del 0.70% del presupuesto de su estado.

Al aplicar ese límite, el presupuesto legislativo de Tlaxcala quedaría en 294 millones 647 mil 45 pesos, lo que implica un recorte de 292 millones 903 mil 697 pesos, equivalente a una disminución del 58.2% de su gasto actual.

Solo el Congreso de Morelos sufre un ajuste más severo, con una reducción del 59.5%, lo que coloca a Tlaxcala como el segundo estado con mayor impacto proporcional en el país.

Otros Congresos que enfrentarán recortes superiores al 50% son Nayarit (51.1%), Quintana Roo (50.8%) y Michoacán (50%). En total, 16 entidades deberán ajustar su gasto legislativo, y los recursos liberados —que suman 4 mil 334 millones de pesos— se canalizarán a obra pública en cada estado.

El llamado Plan B, enviado por Sheinbaum al Senado con el argumento de reducir costos y limitar privilegios, entrará en vigor plenamente en 2027. Para Tlaxcala, esto significará operar con menos de la mitad de los recursos que hoy tiene su Congreso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te has perdido

Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.