Mariana LOVERA//  A falta de un acuerdo de última hora, productores tlaxcaltecas del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) respaldarán el paro nacional indefinido convocado por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) a partir de este lunes 6 de abril, en rechazo a la inseguridad en carreteras, la corrupción y las cargas fiscales que afectan al sector.

Emigdio Taboada, vocero de los campesinos tlaxcaltecas que participan en la movilización, confirmó que ya organizan los puntos estratégicos dentro de la entidad donde harán presencia desde el arranque de la protesta. “Sí se va a hacer paro nacional en solidaridad y apoyo a todo el agro del país. El campo tlaxcalteca está vulnerado”, declaró en días pasados.

A través de un comunicado, la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) señala textualmente que la decisión del paro “no es improvisada” y que es resultado “del abandono, la inseguridad y la falta de condiciones dignas” que enfrentan quienes sostienen el movimiento de mercancías en México.

El comunicado, fechado para iniciar el paro el 6 de abril mediante presencia en carreteras y puntos estratégicos, advierte que el transporte de carga vive una crisis profunda:

· “La inseguridad en carreteras ha rebasado todos los límites: robos, homicidios, desapariciones y extorsiones son ya parte del día a día del transportista.”

· “La falta de acción efectiva de las autoridades ha dejado al sector en estado de indefensión.”

· “Los altos costos de operación, especialmente el combustible, asfixian al hombre-camión y a los pequeños transportistas.”

· “La corrupción en retenes y puntos de revisión se ha convertido en una constante que golpea nuestra economía.”

· “No existen garantías ni protección para las familias de los compañeros que han perdido la vida en el ejercicio de su trabajo.”

El documento enfatiza: “Sin transporte, no hay abasto. Sin transporte, no hay comercio. Sin transporte, México se detiene.”

Entre las principales demandas que aparecen en los comunicados se encuentran:

· Seguridad real y permanente en carreteras federales.

· Alto a la extorsión y corrupción en retenes.

· Condiciones justas para el desarrollo del transporte de carga.

· Apoyo y respaldo a las familias de transportistas víctimas de la inseguridad.

· Eliminación de cargas fiscales injustas como el IEPS al diésel para el sector.

Además, ANTAC aclara que “este movimiento es pacífico y en defensa de nuestro derecho a trabajar con dignidad” y que no están en contra de la ciudadanía, sino que luchan “por un sistema que garantice el abasto seguro para todos”.

El texto concluye: “Somos la voz del hombre-camión y del operador, quienes hoy no tienen quien los defienda” y hace “un llamado urgente al Gobierno de México para establecer soluciones reales e inmediatas. El tiempo de las promesas terminó. Si no hay transporte, no hay país.”

El pronunciamiento está firmado por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para Rescate del Campo Mexicano, que en Tlaxcala tendrá participación activa.

  • El campo tlaxcalteca se suma: precios justos y fin a la criminalización

Desde hace varios días, dirigentes nacionales del FNRCM y de ANTAC anunciaron el paro en al menos 20 entidades. Los agricultores exigen, además, precios “justos” para los productos del campo, sin “intermediarios abusivos”; que el agro mexicano sea la prioridad frente a las importaciones; el retiro de carpetas de investigación, y el cese a lo que califican como criminalización de productores.

En Tlaxcala, Taboada remarcó que la protesta no tiene fines partidistas ni financiamiento político.

La protesta comenzará este lunes 6 de abril con presencia en carreteras federales y puntos estratégicos de Tlaxcala, tanto de transportistas como de productores del campo, en solidaridad con sus compañeros a nivel nacional. Los organizadores reiteran que el movimiento es pacífico y hacen un llamado al diálogo urgente con el Gobierno de México.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.