Blanca Rugarcía | Amix, hay temas de los que hablamos solo cuando nos tocan. 
La salud es uno de ellos.
Mientras estamos bien, pensamos que las historias que vemos en las noticias les ocurren a otros.
Leemos sobre una persona que espera una cirugía, otra que no encuentra medicamentos, otras familias recabando fondos o personas desesperadas porque no llega un especialista…
Y sí, es triste.
Pero seguimos scrolleando
algo normal , hasta que un día la historia cambia de nombre. 
Y ese nombre es el de nuestra mamá, de papá, de nuestra pareja o de uno de nuestros hijos, hasta el de nosotros mismos.
Ahí, seguramente, todo cambia. 
Ya no importa quién gobierna.
Ya no importan los colores de un partido.
Ya no importan los discursos.
Solo importa una cosa:
Que la persona que amas reciba atención a tiempo.
Porque cuando la enfermedad entra por la puerta de una casa, también entran el miedo, las deudas, la incertidumbre y una pregunta que nadie quisiera hacerse:
¿Nos van a atender?
Esta semana esa pregunta no ha dejado de rondar mi cabeza, no por un solo caso, sino porque pareciera que cada vez conocemos más historias de familias que, además de luchar contra una enfermedad, también tienen que luchar contra la espera, los trámites y la falta de respuestas. 
Doce días. 
Ponte en ese lugar.
Doce días viendo a la persona que amas angustiada. 
Doce días preguntando.
Doce días esperando una respuesta.
Doce días pensando si el tiempo también está avanzando en contra de su vida.
Qué duro, ¿verdad?
Y es que, como lo ha señalado la activista Haydee NC en muchas ocasiones, existen dificultades para brindar atención oportuna a niñas y niños con cáncer, en eso consiste una parte de su activismo, en brindar y acompañar a familias con recursos legales como los amparos para buscar garantizar sus tratamientos desde Corazonadas de Amor contra la Leucemia AC
Y aquí hay algo que honestamente me dejó pensando…
Imagínate eso.
Antes, cuando alguien enfermaba, la esperanza estaba en encontrar un buen médico.
Hoy pareciera que además hay que contar con:
Qué cosas… la salud no debería depender de hacerse viral y esto no es nuevo, se han hecho muchas denuncias públicas sobre retrasos en cirugías, falta de especialistas, tiempos prolongados de espera y problemas en la atención en distintos hospitales.
¿Por qué una familia tiene que convertir su dolor en una noticia para ser escuchada? 
Eso es lo que más me duele.
Porque no solamente estamos hablando de salud, estamos hablando de dignidad.
Debe ser profundamente desgastante recorrer oficinas mientras un ser querido lucha por su vida.
Vámonos a los datos 
Yo me hago estas preguntas, digo un año, bueno en lo que se adaptan, dos años, no es gracia pero órale.
oigan ya hasta va a terminar el periodo y seguimos igual 
Porque al final, la enfermedad no pregunta si tienes evidencias del apoyo, no pregunta cuánto ganas o si estás preparad@
Simplemente llega.
Y cuando llega, lo único que se espera es que realidad exista un sistema de salud que nos reciba con oportunidad, con respeto y con humanidad.
Porque al final, la salud NO debería ser un privilegio. 
La salud no se mide solamente por cuántos hospitales inauguramos
o cuánto dinero se anuncia
.
Se podría empezar a medir de momento por algo mucho más sencillo:
Porque la verdadera fortaleza de un sistema de salud no está en cuántas personas llegan enfermas, sino en cuántas personas logra cuidar, prevenir y acompañar. 
Y sobre todo…
Se mide por la tranquilidad de una familia que sabe que, en el momento más difícil de su vida, no tendrá que rogar por un derecho.
Esa debería ser la meta. 