El presidente municipal de Tlaxcala, Carlos López Suárez, realizó una visita al Banco de Alimentos de México Cáritas Puebla, donde recorrió sus instalaciones para conocer de primera mano su infraestructura, proceso de operación, logística y los programas que esta institución de beneficencia privada desarrolla para combatir la inseguridad alimentaria y fortalecer el bienestar de las familias.

La visita tuvo como propósito conocer el modelo que será implementado en el futuro Banco de Alimentos de México en Tlaxcala, proyecto que ya registra importantes avances y que replicará el esquema de operación, atención e infraestructura del banco ubicado en Puebla, con el objetivo de fortalecer la recuperación y distribución de alimentos en beneficio de las familias tlaxcaltecas en situación de vulnerabilidad.

Carlos López Suárez destacó que este proyecto da continuidad al trabajo impulsado por el alcalde con licencia, Alfonso Sánchez García, quien dejó encaminada esta importante iniciativa social. Su ejecución se desarrolla mediante el trabajo coordinado entre el Gobierno del Estado, la iniciativa privada y el Ayuntamiento de Tlaxcala, sumando esfuerzos para consolidar un espacio que tendrá un alto impacto social.

Con estas acciones, el Gobierno Municipal impulsa proyectos que fortalezcan el desarrollo social y la seguridad alimentaria, consolidando alianzas estratégicas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan.

 

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SOCIOLOGANTE | El celular que ya no entra al salón de clases. Dra. Elsa Martínez Flores Hay algo que debería preocuparnos más allá de si los niñas, niños y adolescentes llevarán o no el celular al salón de clases: ¿en qué momento la escuela dejó de ser suficientemente atractiva para competir por su atención? Porque mientras un maestro intenta explicar una lección durante cincuenta minutos, una pantalla puede ofrecer cientos de estímulos en cuestión de segundos. Y esto no es un problema de la calidad docente, quienes se comprometen diariamente a ejercer con el mayor profesionalismo su apostolado.  Sería fácil responsabilizarlos de una transformación para la que tampoco fueron preparados. La tecnología cambió la manera en que los estudiantes aprenden y se relacionan, mientras la escuela no siempre ha logrado acompañar ese cambio. El sociólogo Georg Franck planteó que la atención se convirtió en un recurso cada vez más valioso dentro de la sociedad contemporánea. Desde esta perspectiva, el celular es más que una distracción: forma parte de un sistema que compite permanentemente por nuestra atención, mientras la escuela intenta hacer lo mismo. Por eso la restricción puede tener sentido, especialmente en niñas, niños y adolescentes. Pero retirar el celular del aula no elimina el problema: el algoritmo seguirá esperando al estudiante cuando salga de la escuela. Porque detrás de ese aparato también existe una industria que descubrió algo muy valioso: nuestra atención. El scroll infinito, los videos breves, las notificaciones y las recomendaciones personalizadas no compiten solamente contra una clase de matemáticas; compiten contra nuestra capacidad de aburrirnos, concentrarnos, esperar y convivir. Entonces la pregunta no debería ser solamente hasta dónde prohibir, sino reeducar. Si el estudiante aprende a guardar el celular, pero no a entender cómo es que funcionan los algoritmos y cómo administrar su atención, la prohibición será solamente una pausa. Tal vez el verdadero reto para la escuela o institución no sea recuperar el mundo de antes del celular, sino encauzar la educación hacia la alfabetización digital, con las nuevas generaciones que son diferentes a las de otras décadas, porque la tecnología se desarrolló con ellos.