Mariana LOVERA// Por segunda ocasión, el portal de La Bestia Política recibió una denuncia ciudadana que advierte presuntas irregularidades graves, deficiencias en la atención médica y un trato indigno hacia pacientes renales en la Unidad de Hemodiálisis del Complejo de Atención Especializada en Salud y Bienestar (CAESB), ubicada en la zona hospitalaria de Tepetomatitlán, en el municipio de Apetatitlán.
El nuevo testimonio, enviado de manera anónima por temor a represalias, surge como respuesta directa a una primera denuncia pública difundida por este medio, en la que familiares de pacientes alertaron sobre el deterioro del servicio tras el reciente cambio de personal y de la empresa que operaba la unidad.
De acuerdo con el denunciante, el servicio de hemodiálisis es insuficiente y presenta fallas graves que comprometen la salud de los pacientes. Señala que se han registrado lesiones en fístulas por una mala manipulación, así como prácticas médicas que carecen de protocolos básicos de higiene, como la presunta omisión del uso de guantes al retirar accesos vasculares.
El testimonio también refiere que se habría registrado el fallecimiento de un paciente, situación que —asegura— fue minimizada por el personal médico, lo que refleja una alarmante falta de empatía. Además, acusa que el nefrólogo del turno matutino presuntamente desconoce el funcionamiento de las máquinas de hemodiálisis, retira tratamientos de manera arbitraria y mantiene una actitud prepotente hacia los pacientes.
A estas quejas se suma la presunta falta de capacitación del personal de enfermería, quienes, según la denuncia, solo realizan tomas de presión arterial sin contar con la preparación especializada que requiere un servicio de esta naturaleza. También se reportan problemas en el manejo de expedientes clínicos, los cuales no estarían debidamente sistematizados, y una actitud de desinterés por parte del personal, que —afirman— se distrae y no brinda atención adecuada.
En cuanto a las condiciones del servicio, el denunciante retoma señalamientos ya expuestos en la primera denuncia: restricciones para ingresar cobijas o pertenencias personales, a pesar de antecedentes de problemas de higiene con las mantas institucionales, así como retrasos constantes en el ingreso y en la programación de los tratamientos, lo que incrementa el desgaste físico y emocional de los pacientes.
El testimonio subraya que, al tratarse de un servicio público financiado con recursos del erario, los pacientes tienen derecho a una atención digna, profesional y humana. Asegura que se ha intentado dialogar con la dirección del centro médico, sin obtener respuesta, e incluso señala que ya no son atendidos por las autoridades responsables.
La reiteración de denuncias ciudadanas apunta a una posible crisis en un servicio de salud vital para personas con enfermedad renal crónica. Hasta el momento, ni la dirección del CAESB ni la Secretaría de Salud del estado han emitido un posicionamiento público sobre estos señalamientos. Los pacientes y sus familias exigen una revisión urgente del servicio y la implementación de medidas correctivas que garanticen su derecho a la salud y a un trato digno.
