Mariana LOVERA// Una encuesta nacional revela un país fracturado en la percepción ciudadana sobre la vida en sus estados, donde la satisfacción oscila entre el 60% en algunos territorios y un profundo descontento en otros, marcando el ánimo social de cara a los procesos políticos locales.
El estudio de Arias Consultores, realizado a finales de noviembre de 2025, expone estas marcadas diferencias. Mientras en Coahuila, bajo la administración de Manolo Jiménez Salinas (PRI), casi el 60% de la población se declara satisfecha viviendo en la entidad, en Tlaxcala, gobernada por Lorena Cuéllar (Morena), predomina un claro sentimiento de desencanto.
Esta pregunta —¿Qué tan satisfecho te sientes viviendo en tu estado?— funciona como un termómetro clave del clima social. La división es evidente: estados como Querétaro, cuyo gobernador Mauricio Kuri (PAN) lidera múltiples rubros de aprobación, también muestran altos niveles de satisfacción ciudadana, superando el 45%. En el extremo opuesto, entidades como Puebla y Zacatecas, cuyos mandatarios de Morena registran algunas de las evaluaciones más bajas del país (12.2% y 6.0% de aprobación, respectivamente), reflejan esta insatisfacción.
La encuesta profundiza en las causas de esta brecha. La seguridad se mantiene como la preocupación nacional más urgente, con porcentajes alarmantes en estados como Michoacán (49.9%) y Sinaloa (49.1%). En contraste, Querétaro no solo lidera en satisfacción general, sino también en percepción positiva de economía, empleo, movilidad, obra pública, servicios de salud, manejo del agua y confianza en la palabra de su gobernador.
El contraste es radical. En Zacatecas y Tlaxcala, más del 90% de los ciudadanos considera que sus gobernadores mienten, y en el primero, un abrumador 88.8% desea la revocación del mandato de David Monreal Ávila. Mientras, en Querétaro, el 58.1% cree en la veracidad de su mandatario.
Los datos pintan un mapa de dos Méxicos: uno donde la gestión estatal genera confianza, satisfacción y percepción de progreso, liderado por entidades como Querétaro, Coahuila, Chiapas y Aguascalientes; y otro donde la desaprobación, la desconfianza y la preocupación por la inseguridad o la corrupción alimentan el malestar ciudadano, como sucede en Tlaxcala, Puebla, Zacatecas y otros.
Esta radiografía de satisfacción y desencanto no solo evalúa a los gobernantes en turno, sino que anticipa el complejo terreno político y social en el que se tomarán las próximas decisiones locales.
