Mariana LOVERA// En un relato íntimo y revelador, Joaquín Cisneros Fernández, destacado político tlaxcalteca, comparte su vida y trayectoria en el servicio público en su libro «Vivir y Servir». A través de sus páginas, el autor no solo evoca anécdotas personales y familiares, sino que también expone episodios oscuros de la política mexicana, incluyendo la traición que vivió durante su candidatura a la gubernatura de Tlaxcala en 1998.
Hijo del exgobernador Joaquín Cisneros Molina, el autor creció en un ambiente donde el servicio público era sinónimo de honestidad y entrega. Desde joven, ingresó a las filas del PRI y ocupó diversos cargos, primero en la Ciudad de México y luego en su estado natal, donde dejó una huella imborrable: parques, jardines, mercados y una feria que proyectó a Tlaxcala a nivel nacional.
Durante sus dos periodos como presidente municipal de Tlaxcala, Cisneros impulsor obras que cambiaron la fisonomía de la capital: sembró jacarandas que hoy son símbolo de la ciudad, creó el Jardín Botánico y el Parque de la Juventud, y gestionó la canalización del río Zahuapan para evitar inundaciones. Como secretario de Turismo, logró que Tlaxcala ganara visibilidad internacional al preparar a jóvenes que compitieron en certámenes de belleza, como Marilé del Rosario, quien obtuvo el tercer lugar en Miss Universo.
Uno de los capítulos más impactantes del libro es el relato de su candidatura a gobernador en 1998. Cisneros acusa al entonces presidente Ernesto Zedillo de orquestar su derrota electoral para debilitar al PRI y promover una «alternancia democrática» simulada. Señala a Beatriz Paredes y a Álvarez Lima como cómplices locales que manipularon los resultados electorales. «Fui despojado no solo de la gubernatura, sino de la confianza de miles de tlaxcaltecas», escribe con amargura pero sin rencor.
Más allá de la política, Cisneros comparte su pasión por el deporte, la jardinería, la arquitectura y el arte. Incluye poemas de autores como Pablo Neruda y Amado Nervo para reflexionar sobre la vejez, la gratitud y la importancia de vivir con intensidad. A sus 80 años, sigue activo: recientemente diseñó una escultura llamada «Hombre Águila», símbolo de libertad y renovación.
En sus memorias, Cisneros hace un llamado a los jóvenes políticos a servir con honestidad y sin ambiciones personales.
«El servicio público es un privilegio, no un trampolín para enriquecerse», subraya. Su legado, tangible en los espacios públicos de Tlaxcala, es testimonio de una vida dedicada a transformar su entorno con emoción y entrega.
«Vivir y Servir» no es solo un libro de memorias; es un documento histórico que ilumina episodios poco conocidos de la política mexicana y un homenaje a Tlaxcala, la tierra que Joaquín Cisneros ama.
