- Antonio Martínez Velázquez, vocero estatal, explica en columna que el gobierno optó por el diálogo y la precisión histórica frente a la “tiranía del clic”
Mariana LOVERA// Ante el comentario de la escritora y periodista Sabina Berman, quien calificó a la senadora Lilly Télez como “nuestra María Corina Machado tlaxcalteca”, el gobierno del estado de Tlaxcala decidió no responder con una reacción visceral o confrontación pública, sino mediante la prudencia institucional y la apertura de un diálogo constructivo.
Así lo expone Antonio Martínez Velázquez, vocero del gobierno estatal, en su más reciente columna titulada “Entre el mito histórico y la crítica social”, donde analiza el episodio y detalla los motivos detrás de la postura oficial.
Martínez Velázquez señala que, en lugar de caer en la dinámica de “precampaña y medios ávidos de estridente”, la gobernadora Lorena Cuéllar instruyó establecer un contacto directo con Berman para exponerle “las precisiones históricas necesarias”. El objetivo no fue un reclamo, sino solicitar el derecho de réplica: un espacio en el programa de la autora para que los tlaxcaltecas narren su propia historia y resarzan el agravio derivado del prejuicio.
En su texto, el vocero rechaza el uso de “tlaxcalteca” como insulto y desmonta el estereotipo de la “traición”, recordando que no puede hablarse de traición a una nación que aún no existía, y destacando en cambio la expansión civilizatoria y cultural tlaxcalteca tras la Conquista.
La columna también critica el entorno digital que premia la polémica rápida: “la tiranía del clic y los algoritmos son, con frecuencia, pésimos consejeros”. Frente a ello, el gobierno estatal optó por una respuesta medida, pedagógica y orientada a la reparación simbólica.
Martínez Velázquez contrasta, además, el “desliz histórico” de Berman con la agudeza de su más reciente libro, Los billonarios desaparecen (2025), donde plantea una crítica social profunda al sistema económico y elogia el modelo comunitario de las abejas, metáfora que, según el autor, se parece más al “Tlaxcala profundo” de lo que la misma escritora parece percibir.
La respuesta del gobierno de Tlaxcala, por tanto, no fue de silencio, sino de acción institucional ponderada: buscar la corrección histórica a través del diálogo y la palabra, antes que la confrontación en redes sociales, apunta el vocero.
