En respuesta a las memorias de Joaquín Cisneros, el exmandatario estatal reconoce presiones nacionales por una «democratización», pero niega que dirigentes priístas locales sabotearan al candidato.

Mariana LOVERA// Tras la polémica generada por las memorias del excandidato priísta Joaquín Cisneros Fernández, el exgobernador de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz, ofreció su versión de los hechos que, según el libro “Vivir y Servir”, impidieron la victoria del PRI en la gubernatura de 1998.

Cisneros Fernández acusó directamente a la entonces líder nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, y a José Antonio Álvarez Lima, de haberlo «traicionado» para evitar su triunfo, incluso con el apoyo del entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León.

Al ser cuestionado al respecto, Héctor Ortiz Ortiz declaró que la narrativa de Cisneros es «parcialmente» cierta, pero deslindó a las figuras locales de una conspiración directa.

«Había en el ánimo del país la idea de democratizar a la sociedad mexicana», explicó Ortiz, señalando que, a raíz de la cercanía del presidente Zedillo con Estados Unidos y las condiciones de empréstitos internacionales, «la idea del presidente en ese tiempo, después lo supimos, pues, era que el PRI perdiera para que se legitimara».

No obstante, el exgobernador fue enfático al absolver a Beatriz Paredes de actuar en contra de Cisneros: «Yo nunca advertí que Beatriz fuera copartícipe de esta idea. Porque incluso a mí, en lo personal, Beatriz me dijo: ‘tienes que apoyar al PRI’. Y entonces yo nunca me fui del PRI en ese momento, y yo respaldé con mi voto a Joaquín Cisneros».

Cuestionado específicamente si Paredes Rangel o Álvarez Lima le pidieron apoyar al candidato opositor que finalmente ganó, Alfonso Sánchez Anaya, Ortiz respondió: «Jamás, a mí en lo personal, nunca me pidió Beatriz que ayudara a Sánchez Anaya. Álvarez Lima menos».

Respecto a las divisiones internas, Ortiz reconoció que «en todos los partidos hay lealtades y deslealtades», pero minimizó el episodio como parte de «visiones de los hechos» correspondientes a «la propia narrativa» de cada actor.

El exgobernador, quien años después dejaría el PRI para contender y ganar la gubernatura por el PAN, confirmó que él mismo trabaja en la escritura de sus memorias, aunque bromeó: «no sé si tengamos todavía el tiempo necesario».

La presentación del libro de Cisneros, que contó con la presencia de la actual gobernadora Lorena Cuéllar, ha reabierto el debate sobre uno de los episodios más fracturantes para el priísmo tlaxcalteca, marcado por acusaciones de traición que, según la versión de Héctor Ortiz, obedecían más a una estrategia nacional que a una maquinación local.