En política no cuenta quién llega al evento, sino quién lo llena. Y ahí es donde muchos se preguntan qué tanto arrastre tiene la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.
Se le ve en reuniones y actos oficiales, sí. Pero casi siempre en espacios organizados por otros. La duda es sencilla: ¿cuándo convoca ella y la gente responde por su nombre?
Porque en el pueblo es claro: no es lo mismo ser invitada que ser quien junta la plaza. Y hoy, más que protagonismo, lo que parece faltar es convocatoria propia.
Al final, el liderazgo no se presume, se demuestra. Y se demuestra cuando la gente camina contigo, no cuando solo apareces en la foto.