Los tiempos se acortan en Tlaxcala y en Morena la cargada es evidente hacia un grupo y en la recta final todo indica que la apuesta es que caballo qué alcanza gana.

En la política abundan los aspirantes que construyen su candidatura desde el escritorio: discursos largos, promesas amplias y presencia constante en eventos.

Sin embargo, en Tlaxcala comienza a perfilarse una ruta distinta. El actual alcalde de la capital, *Alfonso Sánchez García**, ha decidido colocar en la agenda un principio que suele ser tan simple como exigente: que los resultados hablen por sí solos.

«Haiga sido como Haiga sido» las encuestas internas de Morena apuntan a un empate técnico con una ligera ventaja sobre Ana Lilia, a quien parece se le cansó el caballo.

En medio del proceso interno de Morena para definir la coordinación estatal de los comités de defensa de la Cuarta Transformación, Sánchez García ha dejado claro que su principal carta y narrativa no será la propaganda ni la confrontación política, sino el trabajo cotidiano desde el gobierno municipal.

Bajo la estrategia Más Territorio y Menos Escritorio el edil ha buscado trasladar la toma de decisiones a la calle, donde realmente se perciben los problemas y, sobre todo, donde se exigen soluciones.

Esa lógica, que podría parecer obvia, en realidad representa una crítica implícita a una vieja práctica política: gobernar desde la oficina y aparecer en el territorio solo en temporada electoral.

En contraste, la administración capitalina ha insistido en el discurso mantener cercanía con las colonias, barrios y comunidades, no como un gesto simbólico, sino como una forma de evaluar y ajustar las políticas públicas.

Los números en distintos estudios de opinión han comenzado a reflejar ese enfoque.

El crecimiento que registra el alcalde en la percepción ciudadana no parece responder a una estrategia mediática improvisada, sino a una administración que ha buscado sostener un ritmo constante de trabajo, pues lo vemos por todos lados.

En política, pocas cosas pesan tanto como la credibilidad, y esta suele construirse más con hechos que con promesas.

Por ello, no resulta extraño que en el entorno político local se escuche cada vez más la frase popular: caballo que alcanza, gana.

Sánchez García parece apostar justamente a eso: avanzar paso a paso, sin descuidar la responsabilidad que hoy tiene al frente del municipio, mientras el proceso interno de Morena sigue su curso.

En un momento en el que la ciudadanía observa con mayor atención el desempeño de sus autoridades, la apuesta del alcalde capitalino es clara: priorizar la agenda municipal y demostrar que la confianza pública no se conquista con discursos espectaculares, sino con trabajo constante.

Al final, más allá de encuestas o posicionamientos, la política siempre termina enfrentándose a una pregunta básica: ¿qué resultados puede mostrar cada aspirante? En ese terreno —el de los hechos— es donde Alfonso Sánchez García parece querer dar la batalla. Si esa estrategia le alcanza para encabezar la transformación en Tlaxcala, será algo que definan los tiempos del proceso y, sobre todo, la evaluación de la gente.

Atrás parece quedaron las campañas tan críticadas de bardas de ambos políticos y la recta final se puede decidir en un sprint de alarido.

 

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