• Miriam Martínez sostuvo que la reforma impulsada por Morena no combate los vicios electorales ni la violencia, y advierte que el recorte al Congreso local “condena” su autonomía.

Mariana LOVERA// Tras la aprobación del “Plan B”, la diputada local por el Partido Acción Nacional (PAN) en Tlaxcala, Miriam Martínez, explicó las razones de su voto en contra y arremetió contra el oficialismo, al calificar la reforma no como un cambio electoral, sino como una maniobra financiera para compensar la falta de recursos.

“Ni el plan A, ni el plan B, ni ningún plan, porque no es una reforma electoral. Es una reforma política, es prácticamente un ajuste de cuentas para obtener recursos que ya no se tienen en ninguna parte”, declaró la legisladora en una entrevista realizada este lunes.

Según Martínez, la desaparición de programas, organismos autónomos y el debilitamiento institucional han llevado al gobierno federal y estatal a buscar nuevas fuentes de ingreso. “Morena, el oficialismo, la presidenta está buscando de dónde tener mayor ingreso”, sentenció.

La diputada panista subrayó que su postura en contra no responde a la pérdida de privilegios económicos, sino a que la reforma ignora los problemas reales del sistema electoral. “Recordemos que el pasado proceso electoral fue el que tuvo más incidencia delictiva”, alertó, añadiendo que hay gobernadores de Morena con visa cancelada para entrar a Estados Unidos y personajes del oficialismo señalados por nexos con el crimen organizado, “documentados por diferentes medios de comunicación”.

En el ámbito local, Martínez expuso su preocupación por el impacto del recorte presupuestal al Congreso de Tlaxcala. Reveló que el costo de operación actual es de entre 180 y 200 millones de pesos, y que la reducción propuesta dejaría al legislativo con aproximadamente 210 millones, lo que representa un ajuste de hasta el 70% en algunos rubros.

“No se trata de salvar nuestro pellejo […] Estamos condenando la independencia, la autonomía, la operatividad del poder legislativo”, advirtió. “El Congreso es la caja de resonancia del pueblo tlaxcalteca. Si tiene un pie en el cuello y se encuentra subyugado, ¿dónde van a encontrar ese eco y esa voz las diferentes agrupaciones y sectores de Tlaxcala?”

La diputada criticó la celeridad con la que se sacó la minuta y responsabilizó a los legisladores de Morena, a quienes acusó de violar los principios de su propio partido: “No robar, no mentir y no traicionar […] son los que mienten, roban y traicionan vilmente a la ciudadanía”.

Avance en consejos municipales: “Aquí nadie se raja”

A pesar del entorno adverso, Miriam Martínez informó que continúa con la instalación de comités municipales del PAN en Tlaxcala. “Vamos avanzando. Estuvimos en el municipio de Telocholco ayer con más de 300 personas caminando”, detalló.

Entre las actividades que realizan en calle, mencionó bacheo, entrega de alarmas vecinales y rescate de espacios públicos. “Le apostamos al trabajo. Nosotros hemos llegado a la gente no solamente con el trabajo de una legisladora, sino con todo un equipo y con el apoyo de la gente”, afirmó, comprometiéndose a completar la instalación de los comités en todos los municipios de la entidad. “Aquí nadie se raja”, concluyó la diputada.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.