Mariana LOVERA // El diputado federal por Tlaxcala, Raymundo Vázquez Conchas, matizó su discurso crítico en torno a la presunta campaña anticipada vinculada a la pinta de bardas en la entidad, y reconoció públicamente que no cuenta con pruebas legales para sustentar dichos señalamientos, que en un primer momento, había atribuido a su propio partido MORENA y la gobierno del estado.

En declaraciones ante medios de comunicación, el legislador admitió que, aunque existen percepciones sobre la posible promoción política a favor del alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García —quien podría aspirar a la gubernatura en 2027—, no dispone de elementos jurídicos para formalizar una denuncia. “Legalmente no lo tengo”, expresó.

Vázquez Conchas explicó que, en su momento, manifestó su desacuerdo con este tipo de prácticas, al considerar que no corresponden a los tiempos electorales y pueden generar una percepción negativa entre la ciudadanía, aun cuando no estén expresamente prohibidas por la ley.

Sobre la aparición de bardas con su supuesta imagen, reiteró que pidió frenar esas manifestaciones, subrayando que deben privilegiarse condiciones de equidad en los procesos políticos.

El legislador señaló que corresponderá a las autoridades competentes investigar los hechos y, en su caso, determinar si existieron irregularidades. “Las autoridades habrán de hacer su trabajo”, indicó, descartando por ahora la presentación de recursos legales.

En este contexto, el diputado también adoptó una postura más institucional al expresar su confianza en la dirigencia estatal de Morena en Tlaxcala, encabezada por Marcela González, a quien reconoció por su capacidad para actuar conforme a las circunstancias políticas. Asimismo, manifestó su respaldo a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, de quien destacó su prudencia y apertura al diálogo con la ciudadanía. “Sé que es una mujer prudente”, afirmó.

Con estas declaraciones, Raymundo Vázquez no solo reconoció la falta de sustento jurídico en sus acusaciones, sino que también evidenció un viraje hacia una postura más conciliadora al interior de su partido, en contraste con el tono crítico que había mantenido semanas atrás.

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Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.