Ante los acontecimientos registrados este día en el municipio de Atlangatepec, la diputada Laura Flores expresó su preocupación por la falta de diálogo entre las autoridades y la ciudadanía, situación que derivó en momentos de tensión que pudieron evitarse mediante la escucha y la construcción de acuerdos.
La legisladora condenó cualquier acto de violencia, al considerar que ninguna diferencia puede resolverse mediante el uso de la fuerza y que las y los ciudadanos tienen derecho a ser escuchados, atendidos y respetados en sus legítimas inquietudes.
«Lo ocurrido hoy es una muestra de lo que sucede cuando un gobierno no escucha —ni ha escuchado— a su gente. Las comunidades merecen información clara, espacios de participación y respuestas transparentes sobre las decisiones que impactan su entorno y su calidad de vida», señaló.
Laura Flores reconoció que el desarrollo y la implementación de nuevos proyectos son necesarios para el crecimiento de Tlaxcala; sin embargo, sostuvo que éstos no pueden imponerse sin información suficiente, sin diálogo abierto y sin la participación de las comunidades involucradas.
Asimismo, precisó que la discusión no debe centrarse en estar a favor o en contra de la economía circular, sino en garantizar que exista transparencia sobre los proyectos planteados y certeza para la población respecto a sus implicaciones ambientales, sociales y de salud pública.
«La ciudadanía tiene dudas y es natural que las tenga. Cuando falta información, surge la incertidumbre. Por ello, las autoridades tienen la obligación de comunicar con claridad, presentar estudios, escuchar a la población y generar confianza», expresó.
La diputada reiteró su llamado a privilegiar el diálogo, la transparencia y el respeto como herramientas fundamentales para la construcción de acuerdos, al tiempo que subrayó que el desarrollo no puede construirse a costa de la incertidumbre ambiental ni mediante decisiones tomadas sin información pública suficiente.
Finalmente, Laura Flores afirmó que la defensa del agua, la protección de la tierra y el respeto a la voz de las comunidades deben ser principios irrenunciables en cualquier proyecto de desarrollo para Tlaxcala.
«Las y los tlaxcaltecas merecen ser escuchados. El desarrollo debe construirse con la gente, no imponerse sobre ella», concluyó.