El Museo Taurino se convirtió en punto de encuentro para el arte, la fotografía y la tradición de la Fiesta Brava, al recibir una nueva jornada de la Agenda Cultural Taurina de la Feria Internacional del Arte Efímero y de la Dalia 2026.
Durante esta actividad se llevó a cabo la inauguración de la exposición fotográfica “Mi Pasión por el Toro Bravo”, del maestro Lázaro Conde, cuya obra permite apreciar, a través de la lente, la fuerza, belleza y expresión del toro de lidia, así como los distintos momentos que dan vida al universo taurino.
De igual manera, se presentó la exposición “Mi Tierra Brava”, de los maestros Sabino Hernández y René Hernández, sumando distintas expresiones artísticas que encuentran en el campo bravo una fuente de inspiración y que permiten acercar al público a una tradición profundamente vinculada con la identidad cultural de Huamantla.
Como parte de esta jornada, también se reconoció la trayectoria de la Ganadería de Haro, referente de la crianza del toro bravo y parte fundamental de la historia ganadera y taurina de Tlaxcala, al conmemorar 60 años de tradición y dedicación al campo bravo.
La noche cobró un significado aún más especial con la presencia de Vicente y Antonio de Haro González, hijos de los fundadores de esta emblemática casa ganadera, quienes compartieron con los asistentes experiencias, anécdotas y recuerdos que forman parte de la historia de su familia y de De Haro. En este encuentro estuvieron también el Coordinador de Desarrollo Taurino, José Manuel Flores Macías, en representación del presidente municipal Salvador Santos Cedillo, y el matador José Luis Angelino Arriaga, director del Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino.
A través de sus palabras, el público pudo acercarse a la historia que existe detrás de una ganadería: el trabajo en el campo, las experiencias vividas a lo largo de los años y la pasión que ha pasado de generación en generación para mantener viva una tradición que hoy forma parte de la historia de la Fiesta Brava.
Fue también un encuentro con la memoria, con esas historias que se construyen entre el campo, la familia y el toro bravo, y que permiten comprender que detrás de cada ganadería existe una vida entera dedicada a una pasión.
Como parte de este emotivo homenaje, se realizó la develación de una placa conmemorativa por los 60 años de la Ganadería de Haro, dejando constancia de seis décadas de historia y de una trayectoria profundamente ligada al campo bravo.
Al finalizar, se entregaron reconocimientos a los artistas participantes y a los representantes de la Ganadería de Haro, como muestra de gratitud por compartir su obra, sus experiencias y una parte de la historia que han construido alrededor de la Fiesta Brava.
Así, entre fotografías, arte, recuerdos y relatos de familia, el Museo Taurino vivió una noche en la que la pasión por el toro bravo volvió a encontrarse con la cultura y la memoria, reafirmando que la Fiesta Brava también se cuenta a través de quienes la han vivido, documentado y convertido en parte de nuestra identidad.