En Morena Tlaxcala todavía no hay humo guinda. Pero ya huele a incendio. Todo parece indicar que será varón el elegido. 

La definición de quién encabezará la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía no solo marcará una candidatura rumbo a 2027: pondrá a prueba la capacidad del partido gobernante para mantener unidos a cuatro grupos que llevan meses compitiendo y acusándose.

Ana Lilia Rivera. Alfonso Sánchez García. Raymundo Vázquez Conchas y Carlos Augusto Pérez Hernández.

Cuatro nombres, cuatro proyectos, y cuatro posibles rupturas.

Porque anunciar al ganador será sencillo; conseguir que los derrotados levanten la mano, no tanto.

Cada grupo tiene una fortaleza distinta: uno ligado al poder estatal controla estructura territorial, otro presume presencia nacional, otro ha hecho del agravio su bandera y el cuarto cuestiona la legitimidad desde dentro. Por eso la pregunta no es quién ganará, sino a quién le costará más perder.

Alfonso Sánchez García: si queda fuera, el riesgo es una operación a medias. Su grupo, cercano al gobierno estatal, podría simular apoyo pero sin poner toda la maquinaria en marcha.

Ana Lilia Rivera: su ruptura sería política y mediática. Con presencia nacional, podría instalar la narrativa de que el proceso fue manipulado desde el poder local, como ya lo hizo sin resultados hace cinco años cuando eligieron a Lorena Cuéllar.

Raymundo Vázquez: ha denunciado favoritismos y podría judicializar la derrota, manteniendo abierta la herida con impugnaciones y reclamos.

Carlos Augusto Pérez: conoce las entrañas del partido y podría cuestionar la congruencia e identidad de Morena, dando argumentos a la militancia inconforme.

Hasta ahora, todos hablan de unidad y respeto a las encuestas. Pero la unidad no se demuestra al ganar, sino al perder.

Por eso hay dos preguntas que deberían plantearse directamente:

Si Alfonso Sánchez García es nombrado coordinador, ¿usted seguirá apoyando a Morena?

Si Ana Lilia Rivera es nombrada coordinadora y posteriormente candidata, ¿usted seguirá apoyando a Morena?

Las respuestas revelarían si el compromiso está con el movimiento o solo con la candidatura personal. Porque decir “vamos a respetar el resultado” es fácil mientras nadie conoce el resultado. Lo difícil comienza cuando el nombre anunciado es el del adversario interno.

¿Ana Lilia respaldaría públicamente a Alfonso? ¿Alfonso pondría toda su estructura al servicio de Ana Lilia? ¿Raymundo abandonaría sus inconformidades? ¿Carlos Augusto aceptaría una definición contraria a sus principios?

Eso debería aclararse antes del anuncio, no después.

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LA CAMINERA…El verdadero riesgo…Morena sigue siendo el partido con mayores posibilidades de conservar Tlaxcala. Pero ventaja no es lo mismo que unidad. La oposición no necesita superar toda su fuerza electoral: bastaría con aprovechar sus fracturas.

Porque una ruptura no siempre significa cambiar de partido. A veces basta con dejar de trabajar, filtrar información o impulsar candidatos distintos en los municipios.

La verdadera amenaza no es que gane Ana Lilia ni que gane Alfonso. Es que el ganador pretenda quedarse con todo y los derrotados descubran que juntos pueden hacerlo perder.

Morena puede tener coordinador, estructura y encuestas favorables… pero sin unidad, difícilmente conservará el poder.

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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS… ¿Rebeldes? La indicación era clara: evitar que la visita presidencial se convirtiera en una pasarela política. Incluso, la sugerencia para los aspirantes en Tlaxcala habría sido no acudir.

Sin embargo, dos decidieron presentarse: Ana Lilia Rivera y Raymundo Vázquez Conchas.

Ana Lilia consiguió la fotografía con Claudia Sheinbaum, pero un video difundido posteriormente mostró un encuentro breve y una aparente frialdad presidencial que contrastó con el entusiasmo de las imágenes compartidas por su equipo.

¿Fue desdén, prisa o una interacción normal dentro de un evento multitudinario?, preguntó en su columna la directora de este medio.

Ana Lilia  y Ray obtuvieron la fotografía, aunque quizá no la señal que buscaban, pero quedaron expuestos a otra lectura: mientras los demás respetaron la sugerencia de mantenerse alejados, ellos prefirieron correr el riesgo.

En política, desobedecer una indicación puede servir para ganar una imagen, pero también para perder una simpatía.

Veremos en los próximos días si la estrategia de buscar la foto presidencial fue acertada, o un error.

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