Dicen que en política las facturas se cobran tarde o temprano.

Y las advertencias no siempre llegan en forma de ruptura. A veces son frases breves, lanzadas a tiempo, para quien quiera entenderlas.

“Necesitan de todos”. La sentencia del diputado petista Miguel Ángel Covarrubias en Caballo de Troya este lunes no fue casual. Fue aviso. Recordatorio incómodo para Morena en Tlaxcala, donde la soberbia empieza a sustituir a la operación política.

“Morena ha pecado de soberbios y golpea a sus propios aliados, todos. Los veo ahora muy desesperados. Porque cuando un aliado tiene que recordarte que no puedes solo… es porque ya empezaste a comportarte como si sí pudieras”, soltó el petista con cálculo.

El mensaje fue para todos: la gobernadora Lorena Cuéllar, primera morenista del estado; la dirigente estatal Marcela González; y su esposo, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.

Algo es cierto: el Partido del Trabajo aún no rompe. No confronta. No cierra puertas. Pero ya marca línea. Sabe leer los tiempos. Sabe reconocer cuando el trato deja de ser entre aliados y empieza a parecer subordinación.

Y ahí comienzan los problemas.

Si Morena insiste en avanzar con candidaturas adelantadas, sin acuerdos reales, sin cuidar formas ni fondo… el PT no está obligado a seguir el juego.

Lo que hoy asoma con el PT, ayer ya ocurrió con el Verde.

La instrucción fue clara: mantenerse al margen. Nada de acompañar a Alfonso Sánchez García. Nada de involucrarse. Nada de comprometerse con el delfín del Lorenismo.

No es ruptura. Es algo más frío: distancia calculada.

El Verde no grita. No confronta. Se mueve cuando le conviene… y se detiene cuando no ve condiciones. Hoy, claramente, no las ve.

Morena en Tlaxcala parece haber entrado en una fase peligrosa: creer que el poder territorial se traduce automáticamente en control político. Y no.

La candidatura rumbo a 2027 sigue abierta —con perfiles como Ana Lilia Rivera, Óscar Flores Jiménez, Luis Vargas González, Alfonso Sánchez García y Carlos Augusto Pérez Hernández— pero el mensaje interno ya parece definido: hay favorito.

Y cuando hay favorito sin consenso… hay fractura.

Primero se deja de escuchar. Luego se minimiza. Después se desplaza.

Así comienzan todas las rupturas políticas.

El problema para Morena es que sus aliados no son decorativos. Con todo y sus debilidades, son estructura, territorio, votos. Y sin PT y Verde… el escenario deja de ser cómodo.

*****

LA CAMINERA...La advertencia que nadie quiere oír: el PT ya habló. El Verde ya se movió. Morena, en cambio, sigue avanzando como si nada pasara. Pero en política, cuando dos aliados marcan distancia al mismo tiempo, no es coincidencia… es síntoma de desgaste. Síntoma de imposición. Síntoma de soberbia.

Y la soberbia, en política, siempre cobra factura.

No de inmediato.
Pero sí a tiempo para perder.

****

AHORA SI, LA ULTIMA Y NOS VAMOS…El silencio también comunica. De los once partidos políticos en Tlaxcala, solo el PAN, PRD, PRI y MC fijaron postura ante la protesta de campesinos y transportistas en Nanacamilpa tras el desalojo. De los aspirantes a gobernador solo cuatro hablaron. Juan Manuel Cambrón, Miriam Martínez Sánchez, Anabell Ávalos y Delfino Suárez. El resto guardó silencio y no es neutral: exhibe indiferencia, cálculo político o miedo a incomodar al poder.

El gobierno de Tlaxcala sostuvo que actuó bajo la premisa de mantener el orden y mandó a su vocero a enfrentar la crisis con el tema de la violencia legítima. En contraste, los partidos que se pronunciaron calificaron los hechos como represión.

La senadora priista Anabell Ávalos Zempoalteca advirtió que el conflicto refleja un problema nacional marcado por el abandono, la inseguridad y la extorsión. Por su parte, Blanca Águila condenó los hechos y exigió responsabilidades.

Desde el PAN, la diputada local Miriam Esmeralda Martínez Sánchez llamó al Gobierno Federal a atender de fondo la crisis del campo mexicano. Insistió en la necesidad de reinstalar de inmediato una mesa de diálogo real con los productores, que permita atender sus demandas.

En tanto, la diputada perredista Laura Flores fue contundente: el campo no pide privilegios… exige respeto y pidió la renuncia de funcionarios.

El resto ni se inmutó. Ni a favor , ni en contra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *